El club de los mejores, de Arthur Gunn

el club de los mejoresEl Club de los mejores Arthur Gunn – Thriller – Ediciones B por JOSEVI BLENDER

Arthur Gunn es el seudónimo del escritor de novela negra Claudio Cerdán. Utiliza este nombre porque “Me di cuenta de que, como solemos decir los novelistas, había escrito una historia que me encantaría leer, pero al mismo tiempo tenía muy, muy poco de mí. Era un autor incapaz de hablar sobre sí mismo, de escribir sus propias vivencias y darle una dimensión literaria. Sin embargo, con El Club de los Mejores todo cambiaba. Walter, Cormac y los otros tienen mucho de mí.”

Podríamos referirnos a esta novela como un alegato de la culpa, pero Walter, el narrador, ya lo avisa:

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No es culpa suya, la tragedia que sucedió a los miembros de El club de los mejores, un grupo de niños soñadores que establecieron unas reglas que cumplir, es el punto de partida de esta novela de incautos y desgraciados donde nada sucede porque sí, donde la nostalgia de una infancia feliz, alegre y despreocupada desencadena sin saber cómo una actualidad egoísta y mentirosa, rencorosa y vengativa. Unos que acusan y otros que se disculpan.

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Con Claudio Cerdán y lo que tienen los personajes de él, indagamos sobre la vida, sobre lo que era real y que el paso del tiempo ha convertido en nimio, intrascendente o incluso falso. De cómo el tiempo cambia a las personas y cómo revivir el espíritu inocente de una infancia remota.

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Una novela que nos transporta sin sensación de discontinuidad de tiempos remotos a los actuales, de unos ambientes que van desde el espionaje industrial, a la cruda realidad, a la melancolía infantil, desde la delincuencia organizada a la fatalidad actual de unas vidas muchas veces soñadas y tantas veces irrealizadas. Nos arroja en busca de fantasmas del pasado, que todos en el fondo poseemos.

Tensión y ritmo sobre los niños que fuimos y los adultos en que nos hemos convertido, al margen de la propia trama.

Se ha comparado esta novela con dos, una de Stephen King y otra de Lehane, yo añadiría dos más en cuanto al tono un tanto trascendental, salvando las distancias de trama o enfoque: Un millón de gotas de Victor del Árbol y A tumba abierta de Raul Argemí.

Con esta obra ha querido hacer un guiño a los lectores del mejor thriller anglosajón. Sus anteriores obras, entre las cuales destacan El país de los ciegos (2011), Cien años de perdón (2013),Un mundo peor (2014) y La revolución secreta (2014), lo han hecho merecedor de reconocimientos tan prestigiosos como el Premio Novelpol y el Premio de Novela Ciudad de Santa Cruz.

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La venganza del tiburón, El secuestro de la virgen negra y gran golpe en la pequeña Andorra, de Dani el Rojo

la vengaza de tiburonLa venganza de Tiburón, El secuestro dela virgen negra, Gran Golpe en la pequeña Andorra (Timunmas, 2014, 2015). por ALBERTO PASAMONTES

SEXO, DROGAS Y R’N’R.

“Bienaventurados los pobres porque ellos podrán robar todos los bancos”.

Sinopsis

Tiburón acaba de salir de la cárcel. Lo primero que hace es ir a buscar a la Loli, su puta/medio novia, y su Magnum 357, con la intención de reunir a su antigua banda, Cara Cortada, Nariz Rota y el Hongos, amigos de la infancia entre los que no cabe la envidia ni la deslealtad, y vengarse del policía que lo enchironó. Antes de que pasen veinticuatro horas, antes incluso de que le dé tiempo a buscarse problemas, alguien le tiende una trampa. Y Tiburón, que nunca hace ascos a una buena puta, una raya de coca o un atraco a una sucursal bancaria, lejos de amilanarse irá a buscar al cabrón que le está jodiendo.

gran golpe en la pequeña andorra

Reseña

Mi primera intención cuando me llegaron los libros que cuentan las aventuras de Tiburón y su banda, firmados por Dani el Rojo y Yolanda Foix, fue hacer una reseña para cada uno de ellos. Que hay que ganarse el pan honradamente, me dije, y hay que tener mucha jeta para leer tres libros y despacharlos con un solo folio. Sin embargo, nada más terminar con el primero de los títulos, La venganza de Tiburón, y comenzar con El secuestro de la virgen negra, me di cuenta de que no tenía sentido. Y es que los tres volúmenes (Gran golpe en la pequeña Andorra es el tercero) están tan conectados entre sí, en la secuencia temporal, que es inmediata, y en los acontecimientos que se narran, que no se pueden ver sino como un todo, de modo que perfectamente podrían haber sido un solo volumen. Por supuesto, cada uno tiene su final, pero en los dos primeros ese final se convierte en un cliffhanger que lleva al lector a querer comenzar de inmediato con el siguiente.

Y es que la trilogía (por el momento, supongo), de Tiburón es un viaje a los bajos fondos de Barcelona (y de media geografía peninsular) de los años ochenta. Un viaje intenso, frenético y divertido.

“…un grupo de minusválidos había madrugado para sacar la paga mensual.

Entró Alberto y gritó:

-¡Todo el mundo al suelo!

Se hizo un largo silencio, que rompió una voz desde el fondo:

-¡Ojalá!”

el secuestro de la virgen negra

A veces ese tono divertido, casi de broma, nos lleva a situaciones poco probables, por no decir directamente increíbles en momentos puntuales. Pero ¿qué importa eso, cuando te lo estás pasando tan bien? En el otro extremo, la narración no escatima la violencia cuando esta es necesaria (y lo es en muchas ocasiones, que esto es una historia sobre los bajos fondos), pero en ningún momento se trata de una violencia gratuita. Al fin y al cabo, Tiburón también tiene su corazoncito.

“…cada noche la observaba sin decirle nada, escuchaba su lento respirar, observaba sus cabellos cada vez más negros, sus dedos de los pies alargados y sus infinitas piernas, que uno podía perderse en ellas como quien se pierde en un bosque y nunca encuentra la salida”.

En definitiva, una lectura ligera, ágil y divertida. Distinta, por el tono usado, al tono sombrío y oscuro que suele tener la novela negra.  Entre atracos, vendettas y huidas, las páginas pasan volando a toda velocidad. En alguna ocasión, especialmente en el título que cierra la trilogía, pierde un poco ese ritmo, seguramente lastrado por la extensión: entre los tres libros, la historia se va hasta las seiscientas y pico páginas, quizá algo excesivo para la historia que cuentan, pero de ningún modo ese pequeño matiz debería ser un impedimento para disfrutar de las aventuras de Tiburón y sus secuaces.

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Normal, de Roberto López Herrero

normalNormal – R. López-Herrero Suma de letras por MONTSE GALERA

Roberto López Herrero (Madrid en 1970) escritor, guionista, actor, director y locutor de programas de televisión y radio, es autor de dos novelas de humor auto publicadas: Antonio mató a Luis en la cocina con un hacha porque le debía dinero y Una conspiración mundial secuestró a mi perro para que yo no contara todo lo que sabía. Con Normal, ha dado el salto a la publicación en papel.

Normal : Suma de letras (2016). Primera obra que el autor publica en papel.

Normal es una novela peculiar que se lee como quien una tarde de domingo se mete tres capítulos seguidos de una serie entre pecho y espalda y se dice sin soltar el mando “¿otro?” y mirando el reloj “¡Jooosús, si son las 12!, pero… va venga, otro…”.

No la dejas.

A la que escribe le enganchó desde el momento en que el autor le cuenta algo tan aparentemente improbable como que se ha cometido un crimen a plena luz del día, los testigos son numerosos y ninguno de ellos, una vez interrogados por la policía, sabe dar cuenta del más mínimo rasgo distintivo del asesino. Todos espetan: “era un tipo normal”.  Y no me enganchó porque el principio sea original, o porque me recuerde la cantidad de veces que sonrío ante el televisor cuando el entrevistado dice “pero si saludaba por la escalera” cuando les preguntan por un vecino de rellano al que han detenido de madruga, sino porque no pude evitar preguntarme cómo iba a ingeniárselas R. López-Herrero para salirse del jardín en el que se ha metido. Me pareció difícil que lo hiciera ejecutando una novela de las que se calzan por los pies y con la que vas subiendo por unos andamios verosímiles. “Un tipo normal, un tipo normal” ¿qué es un tipo normal? y ¿qué le pasa a la gente que siendo testigos de un hecho tan traumático como un asesinato…no son capaces de facilitar datos útiles para la investigación? ¿Están atontolinados o qué? ¡A ver si va a resultar que los fumigan desde el aire y dejan señalado el cielo con estelas blancas en plan “¡ea, aquí debajo vive un tonto el haba!”. Una vez leída la novela, sin embargo, debo reconocer que no únicamente consigue solucionar el entuerto, roblándolo incluso cuando nos creemos que ya estaba vendido todo el pescado, sino que logra complicar más la trama sumándole asesinatos —unos más dolientes que otros—y divertir al lector al mismo tiempo. Y mucho.

Que me venga a la mente una tarde de domingo pegándole una paliza al sofá, no es casual. A riesgo de parecer reiterativa destacaría que la impresión que prevalece sobre las otras, una vez cerrado el libro, es la de que, más que leer una novela, estaba viendo una serie de televisión: escenas rápidas que se intercalan con otras escabrosas, soportadas por personajes bien perfilados y que interactúan mediante diálogos ingeniosos.

Aviso de que la carcajada es inevitable. Puede que también te sorprendas tamborileando un párrafo con el índice mientras te oyes decir “ahí, ahí” porque el autor no va a desperdiciar la oportunidad de echarle una foto a la que nos está cayendo. Y lo denuncia. Tened todo esto en cuenta si la vais a leer en el metro: hoy en día cualquiera tiene cámara en el móvil.

Leedla donde queráis, pero leedla: Se come sin hambre, te partes la caja, y más de uno os vais a preguntar ¿no da esto para una saga?

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