A menos de cinco centímetros, de Marta Robles

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A menos de cinco centímetros – Marta Robles

A menos de cinco centímetros ~ Marta Robles por LUIS V

Una vez más, aquellas palabras retumbaron en su cabeza: «¿Son putas o putas como nosotras?».

No hay más que tener ojos en la cara, y querer ver, para comprender lo duro que tiene que ser confiar en el amor perteneciendo a elevados estratos sociales, sobre todo cuando tu pareja procede del otro lado de la balanza; quizá sea ese el precio a pagar por quienes a cambio de dinero acostumbran a conseguirlo todo.

Misia Rodríguez responde a ese tipo de enamoramiento que deben de sentir las mujeres atractivas y mucho más jóvenes cuando se casan con multimillonarios; su consorte, Carlos Rothman maneja un imperioso grupo de comunicación que domina radio, televisión, periódico y editoriales. Viven entre lujos, pero ocultan un pasado oscuro, y son víctimas y verdugos de sus propias miserias; mientras ella mantiene su posición social aguantándose las nauseas que padece en cada encuentros sexual con su marido, él, que heredó una fortuna ganada con poca honra, la mantiene a consta de actos aún más viles.

Armando Artigas es un adinerado y atractivo escritor de éxito al que le encanta relacionarse sexualmente con mujeres casadas, de esas que jamás dejarían a sus maridos; Misia cumple los requisitos y accede a participar en ese juego carnal.

Tony Roures, ex corresponsal de guerra que ahora se gana el jornal como detective, investigando infidelidades, es contratado por la joven Katia Kohen para investigar la muerte de su madre, allá en la Argentina. Según ésta, Armando Artigas, amante de su madre, fue quien la asesinó; a ella y al menos a otras 3 mujeres casadas con las que compartía amoríos.

A menos de cinco centímetros es una historia de perdedores, de antihéroes que siguen luchando contra los fantasmas de su pasado, cuya revelación guardan con recelo. Narrada en tercera persona, situando el escenario principal en la ciudad de Madrid, entre los meses de marzo de 2015 y marzo de 2016, la novela está cargada de referencias reales tanto de ésta (El Café Comercial, Horcher, el José Luis, librerías conocidas de Madrid…), como de las otras ciudades donde se sitúan los personajes, así como alusiones a gran número de personajes públicos actuales (Paul Auster, Vargas Llosa, Muñoz Molina, Pérez-Reverte, Belén Esteban…) Es el debut de Marta Robles en la novela negra, un género muy amplio en el que cabe casi todo, y en el que además de otro tipo de crímenes, la autora incluye las infidelidades como otra de las maneras de matar; incluso se permite la licencia de colocar un inspector de policía que en lugar de investigar los asesinatos, suministra informes al detective para que éste haga su trabajo.

Si nos dejamos llevar por la sinopsis, además de la borrachera de encuentros sexuales, que no faltan (y que tan poco aportan a esta obra cuyos personajes ya son por si mismos interesantes), podemos pensar que la trama principal nos llevará a identificar la autoría de los asesinatos, y es éste uno de los aspectos que, sin llegar a olvidarse, va pasando a un segundo plano a medida que la furtiva relación entre Artigas y Misia van acaparando la mayor parte de la novela. Respecto a la narrativa Marta Robles escribe de manera pulcra y elegante, pero se prodiga en dar demasiadas explicaciones, lo que hace que la novela carezca de la tensión deseada. En las referencias al lujo y al pijerío que rodean muchas de las escenas, agudiza su empeño en dejar extremadamente claro cada detalle, llegando a empalagar de tal manera que, puestos en escena, apetece pedirle a Ambrosio (el del anuncio de «Ferrero Rocher») que en lugar de ofrecerte un bombón, le diga al narrador que se avíe con tanta parafernalia. Quienes poco hayan leído sobre Arturo Pérez-Reverte, encontrarán una novela con redundante aroma a violetas, a juego con los ojos de la protagonista, pero quienes sigan un poco al académico se darán cuenta de su presencia constante en los diálogos de distintos personajes, llegándose incluso a fusilar alguna de sus frases más conocidas, como ésta donde pregunta y se contesta el propio Artigas:

«—¿Le gusta Tintín? —preguntó el escritor—. Creo que esa colección sería lo primero que yo salvaría de un incendio.»

COMPRAR: A menos de cinco centímetros

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