El juego de la luz, Louise Penny

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El juego de la luz, Louise Penny, 2017

Salamandra Black. por GRAZIELLA MORENO

Autor: Louise Penny (Toronto, 1958) comenzó trabajando como periodista y locutora radiofónica para la Canadian Broadcasting Corporation. Debutó en 2005 con Still Life, con la que consiguió el favor del público, el aplauso de la crítica y multitud de premios, y que consolidó su carrera literaria. Las once novelas del ciclo dedicado al inspector jefe Armand Gamache y la localidad de Three Pines han sido traducidas a veintitrés idiomas y han merecido cinco Agatha Awards y cinco Anthony Awards, entre otros muchos premios y distinciones. Además, sus últimos títulos se han situado en los primeros puestos de la lista de libros más vendidos del New York Times. En 2013 fue nombrada Miembro de la Orden de Canadá por su contribución a difundir la cultura de su país.

Sinopsi: Tras Una revelación brutal y Enterrad a los muertos, este nuevo caso del inspector jefe Armand Gamache es la tercera obra publicada en castellano de una de las series policíacas más galardonadas y celebradas por la crítica internacional. Ganadora de un Anthony Award y elegida mejor novela negra del año por The New York Times Book Review, El juego de la luz es una nueva lección magistral de la gran dama canadiense del crimen.

Clara Morrow lleva muchos años trabajando en el más absoluto anonimato como pintora aficionada en Three Pines, un tranquilo pueblecito de las afueras de Montreal. Así que, cuando el Musée d´Art Contemporain de la capital decide acoger una exposición sobre su obra, Clara no da crédito a la noticia. La sensación de irrealidad y los nervios que la atenazan la noche del vernissage se prolongan en la cena que ofrece en su casa para amigos y miembros del mundillo artístico. Sin embargo, este torbellino de emociones solo será el preludio de una velada dramática: al día siguiente de la celebración, aparece el cadáver de una mujer en un rincón del jardín. Y no es una persona cualquiera: se trata de Lillian Dyson, quien no solo es una reconocida crítica de arte capaz de arruinar una carrera, sino que también había sido la mejor amiga de Clara desde la infancia, hasta que una fuerte disputa las separó durante años. ¿Qué hacía en esa fiesta a la que no había sido invitada? ¿Quién la mató y por qué? Son preguntas elementales con las que Armand Gamache inicia la investigación, acompañado de Jean-Guy Beauvoir e Isabelle Lacoste, sus dos ayudantes más próximos.

Reseña: Estamos ante una novela policíaca de 443 páginas, ambientada en una idílica población, Three Pines, en la que a pesar de la belleza de su paisaje (““Hierbas altas, tiernas flores silvestres, montañas y bosques, y los caballos viejos dando vueltas por el campo”), también existe la maldad latente: “Algo horroroso que llamaba a la puerta con buenos modales y disfrazado de cortesía”. El asesinato de una mujer es la causa de la intervención del inspector jefe Gamache y de su equipo, pero en algunos momentos parecerá algo circunstancial, la excusa para tener en danza a la galería de personajes, los sospechosos, que a modo de las clásicas novelas policíacas se reunirán en una escena final en la que se descubrirá al asesino. Gamache, un policía famoso en el Departamento de Homicidios, del que emana: “Un sutil aroma a madera de sándalo y a algo más. A agua de rosas…La mirada del inspector jefe era inteligente, considerada, inquisitiva”, ejerce su trabajo de manera tranquila y sosegada. Sus armas son la deducción y el razonamiento, un investigador que no pierde detalle de lo que sucede a su alrededor. Todavía afectados por los hechos que sufrieron en la anterior entrega de la serie en la que estuvieron a punto de perder la vida, los policías deberán escarbar en el pasado de la mujer asesinada y adentrarse en el oscuro mundo de los adictos al alcohol. Muy interesante la exposición que hace la autora del mundo del arte, sus pasiones, envidias, celos, ambiciones, odios, aplicables a cualquier otro en el que la creación, la necesidad de triunfar y el ansia por ser reconocido sacan a la luz nuestro lado oscuro. Como dice uno de los personajes, el arte “es el resultado del dolor. Sin él no hay producto”. Y tiene razón, el arte nos hace sensibles a lo que los demás opinen y en ocasiones, puede convertirnos en monstruos. Una historia para reflexionar.

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