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Reseña: Marea roja, de José Manuel Del Río

Marea roja, de José Manuel Del Río

Marea roja, de José Manuel del Río, Ediciones B por Luis V

Se conoce como Marea roja el fenómeno natural que, propiciado por determinadas condiciones ambientales, tiñe las aguas marinas de una tonalidad rojiza debido a la proliferación masiva de microalgas (dinoflagelados) capaces de producir toxinas. Mientras dura esta alta concentración de microorganismos planctónicos, está prohibido faenar.

En julio del 2000, mientras una gran marea roja invade las rías de La Coruña, el que fuera piloto de planeadoras a sueldo de uno de los más importantes narcotraficantes gallegos, Daniel Piñeiro, sale de la prisión donde ha purgado sus penas los últimos 8 años por delitos vinculados al tráfico de drogas. Afuera le queda algún amigo, una familia con la que no tiene trato, una novia de la que no ha sabido nada desde 1992 y un secreto que ha guardado prudente todo este tiempo. Dani «gasolina» es hijo del que fuera el mayor contrabandista de tabaco de toda Galicia, y pese llevar el contrabando en las venas, quiere empezar una nueva vida alejada de la actividad delictiva que le llevó al trullo; pero el mundo de las drogas es traicionero, e igual que esclaviza al consumidor en beneficio del narco, el desgraciadito que las consume tiene una ventaja frente a éste: de las drogas se sale, del narcotráfico no; desde que aceptas el juego te conviertes de por vida en una cucaracha con dos prioridades: amasar dinero y esquivar el zapato que antes o después crujirá tus tripas. Siempre hay una deuda pendiente, y el capo de la cocaína gallega sabe que Dani está en la calle, por lo que no tendrá muchas opciones: afrontar el nexo que les une o que su sangre se diluya en esa gran marea roja. 

José Manuel del Río estructura la novela en tres partes: Bajamar, Pleamar y Mareas muertas. En las dos primeras hay saltos temporales donde el lector irá hilando el antes y el después en la vida del protagonista. En Bajamar el autor nos deja pinceladas del mundo de la droga desde el lado del consumidor y del narcomenudeo: aquellos que venden género para autofinanciarse su dosis, los últimos eslabones del narcotráfico; la lectura de los primeros capítulos se hace algo ardua, entremezclándose en ocasiones diálogos con pensamientos, que unidos a los saltos temporales y al número de protagonistas, de los que va soltando información a cuenta gotas, puede llegar a desorientar al lector. En Pleamar, ya metidos en materia, la lectura será más rápida e intensa, y ya no habrá forma de soltarla hasta el final. 

«La Marea Roja» es la segunda novela de José Manuel del Río, abogado gallego afincado en Barcelona, quien la comenzó a escribir bajo el título de «Fariña», y a la que tras la publicación previa con ese título del archiconocido libro del periodista Nacho Carretero, decidió cambiar de nombre. Ambas tratan del narcotráfico gallego, una en el terreno periodístico y otra en el novelado; casualidad o no, ambos autores coincidieron en el instituto y conocieron a jóvenes gallegos cuya máxima aspiración era ser contrabandistas. Como dice el capo di tutti capi de esta novela: «el pasado es incierto.» 

«Y Suso sacó un puñal. Porque todos teníamos un puñal escondido en Galicia, en 1992 y en el 2000. E hizo una filigrana antes de clavarlo en el paquete que vomitó unas pequeñas rocas blancas. Tenían ese mágico brillo mate. Escama. Alita de mosca. Original. Ya escuchaba a los camellos llamarle como les diese la gana a lo que era cocaína a un 90 % de pureza. Después vendrían los cortes de cafeína, lidocaína o levamisol. Y el que se metiese una raya diría que el producto es bueno porque no lo deja dormir. O que es bueno porque le anestesia la boca. O que es bueno porque lo manda al retrete. El brillo mate es tan mágico que, en cuanto resplandece en las calles, lo apagan. El filo de la hoja de metal de Suso limó el polvo y se lo aproximó a la nariz. Aspiró fuerte. Sin cánula has de tener experiencia para que la droga alcance el final del tabique. Donde fríe el cerebro.»

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Reseña: 29 balas y una nota de amor, de Alfonso Egea

29 balas y una nota de amor, Alfonso Egea

Reseña de Ramona Solé

29 balas y una nota de amor, de Alfonso Egea.

Primer título de Sin ficción la colección de Crímenes reales iniciada por la editorial Alrevés y dirigida por Marta Robles.

 Alfonso Egea.

Nacido en Murcia el 1976. Es periodista.

Ha trabajado des del 1996 en radio, prensa y televisión, especialmente en información relacionada con tribunales, interior y sucesos. Actualmente trabaja en el programa de Antena 3, Espejo Público.

 29 balas y…

 Cuando pasamos cerca de un accidente, no podemos evitar mirar, hay algo que atrae nuestra atención. ¿Morbosidad? No nos ha pasado a nosotros, estamos fuera de peligro, pero podría pasar y la visión nos provoca sensaciones contradictorias. De la misma manera sentimos también curiosidad hacia casos de agresiones, asesinatos, atentados…

Estamos rodeados de peligros, aunque habitualmente intentamos no pensar en ello. Pero a veces nos gusta entrar en este mundo inseguro sin tener que correr riesgos, como cuando leemos novelas de este género, o miramos series o películas.

Tenemos una recomendación que no es ficción, son historias reales. Por si queréis ir más lejos, por si tenéis curiosidad por saber dónde se esconde el mal y que peligros nos rodean. Historias perturbadoras, que nos dejan saber y aprender. Historias que nos atemorizan y nos sorprenden aún más, justamente porque sabemos que no son ficción.

En este libro, Alfonso Egea, periodista especializado en investigación y sucesos, reconstruye con todo detalle la investigación y relata un crimen real, ocurrido dentro de la Guardia Urbana. Nos habla del caso, de los sospechosos, de los intentos de estos de salir impunes…

Esta es la primera entrega de la serie #SINFICCIÓN, que inicia Alrevés editorial.

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Reseña: Una historia negra, de Antonella Lattanzi

Una historia negra – Antonella Lattanzi

Una historia negra – Antonella Lattanzi por Alberto Pasamontes

Roja y Negra, 2018

Vito Semeraro es un maltratador. Hace ya tiempo que Carla, su ex mujer, consiguió librarse de él, pero Mara, la menor de sus tres hijos, echa de menos a su padre y ha pedido que acuda a su fiesta de cumpleaños. Todo sale a pedir de boca y Vito se muestra como un padre cariñoso, algo que, por otra parte, siempre fue, pues la única que probaba en sus propias carnes lo violento que podía llegar a ser, era Carla. Sin embargo, esa misma noche Vito desaparece misteriosamente. Durante los días siguientes, todo el mundo lo busca; la policía, Carla, que acabará por ser la principal sospechosa, sus hijos mayores Nicola y Rosa, que parecen mantener una relación casi amorosa, Milena, la amante de Vito durante los últimos catorce años, y la hermana de Vito, Mimma, y sus parientes que “tienen modales mafiosos”, según asegura la contraportada, y así se deja entrever en la novela.

Buen argumento para una novela negra, ¿verdad? Pues olvídenlo todo, porque esta no es una novela negra. Lo cual no sería malo si esta fuese una buena novela, pero me temo que tampoco. Y es una pena, porque es una novela necesaria. Caray, cuantas novelas…

En primer lugar, la cita respecto a la mafia de la contra parece hecha expresamente para captar la atención de los aficionados al género, porque lo cierto es que no tiene la más mínima influencia en la trama. Para que me entiendan, tiene la misma importancia que si un personaje es rubio o moreno o prefiere la Fanta de naranja al Sprite. En la edición anticipada que el jefazo de Somnegra ha puesto en mis manos, la frase promocional de La Repubblica dice “Un ritmo vertiginoso e ineluctable, rematado por una acción y unos diálogos de primera”. Lo cierto es que, tras un arranque prometedor, el ritmo es lento, especialmente durante la búsqueda de Vito, que se prolonga durante dos semanas y casi ochenta páginas en las que no pasa prácticamente nada; la acción brilla por su ausencia excepto durante diez páginas magistrales, estas sí, casi al final, en las que se narra de forma violentamente cruda y real lo que realmente pasó, y los diálogos, pues bueno, quizás hubieran sido buenos si la autora no hubiese decidido pasarse de original (más adelante me explicaré). En cuanto a lo de ineluctable, solo diré que hemos subido otro escalón en la absurda búsqueda de epítetos originales para intentar vender.

Busco la portada definitiva en internet. Afortunadamente, parece que los responsables de Roja y Negra han reaccionado a tiempo y finalmente han optado por otra mucho más acertada de Corriere della Sera, que promete “Una novela irresistible que narra la violencia contra las mujeres desde una perspectiva inédita”. A mí no me ha parecido irresistible, ya lo habrán notado, pero lo que no se puede negar es que Lattanzi lo trata desde una perspectiva, no sé si inédita, pero al menos valiente y poco usada. El problema es que se pasa de rosca, abusando de una estructura que trata de integrar diálogos, narración y párrafos explicativos en un solo bloque, intercalando e insertando unos dentro de otros, algo que resulta maravilloso si sale bien, pero que se convierte en una lectura farragosa y poco clara en el caso contrario. La escritura se revela forzada y lo que pretende ser asfixiante se vuelve irritante por pesado y falto de continuidad, obligándome de vez en cuando a leer más de una vez y más de dos un fragmento para comprender lo que estaba pasando. En otras ocasiones peca de un buenismo o inocencia, no sé por qué decantarme, que no pega con el libro y con el público al que está dirigido, como cuando una presa con pinta de ser capaz de arrancarle la cabeza a una serpiente de un solo bocado, ya saben, una especie de sociópata a la que solo le importa ella misma, se acerca a Carla para apoyarla y darle ánimos, o se descuelga con un infantil “También [los ojos] de la fiscal despedían rayos, restallidos y truenos”. ¡Cáspita, repámpanos y retruécanos!, me dieron ganas de exclamar en medio de un ataque de risa.

Por último, insistir: por mucho que haya un fiambre y no sepamos hasta el final quién le ha llevado a esa condición, no es una novela negra. Ni siquiera policiaca. Hacen falta otros elementos para considerarla negra. Es una novela sobre sentimientos, íntima en ocasiones, sobre maltrato, necesaria quizás, seguramente. Una historia que debería llegar a remover las tripas y la conciencia del lector, pero que a mí me ha dejado frío debido a su ejecución poco hábil.

Una pena.

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