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Reseña Carreteras de otoño, de Lou Berney.

Carreteras de otoño

Reseña de «Carreteras de otoño», de Lou Berney (HarperCollins Noir) por Luis V. @balborraz

Afirma uno de los personajes de ‘Carreteras de otoño’ que «con cada decisión creamos un nuevo futuro», y no está del todo equivocado. Podría tratarse de una de esas típicas frases sacada de algún libro de autoayuda en la que recitada a modo de mantra puede hacerte creer el amo del corral, pero en la vida real influyen otros muchos factores, y en esta novela también: dos capítulos después alguien decide callar la boca para siempre a este personaje alojándole dos balas entre pecho y espalda. La vida son decisiones, no cabe duda, pero unas influyen más que otras. Cuando leí en la sinopsis de esta novela que estaba ambientada en torno al asesinato de JFK mi primera intención fue olvidarla e ir a por otra (quería una buena historia en la que disfrutar evadiéndome, y leer sobre conspiraciones americanas era lo último que me apetecía), pero (quizá por su sugerente portada) decidí leer el primer capítulo, y aquello fue ya un no parar: una puta locura de viaje por los Estados Unidos del año 63. 

Frank Guidry trabaja para Carlos Marcello, capo de la mafia de Nueva Orleans. Tras finiquitar uno de sus últimos trabajos asesinan al presidente de los EEUU (John F. Kennedy), momento en que Guidry, en principio mano inocente en este asunto, se da cuenta de que uniendo ciertos hilos pueden llegar a relacionarle con el asesinato, y con él al resto de la cadena de mando. Es consciente de que la mafia no deja cabos sueltos y pese a ser uno de los hombres de confianza de Marcello comprende que tiene los días contados, por lo que en lugar de esperar sentado el tiro de gracia decide emprender una huída en la que intentar jugar sus últimas cartas. 

Hoy la mafia localizaría fácilmente a cualquier desertor teniendo un topo a sueldo en cada compañía telefónica que facilite su geolocalización, empresas de mensajería (Whasapp,Telegram, Signal…) que lea sus mensajes, o compañías de pago que detecten sus pagos con tarjeta y movimientos bancarios, pero estamos en 1963 y las redes mafiosas beben de otras fuentes; Guidry las conoce bien, y Carlos Marcello pone tras su rastro a Barone, su mejor sabueso. La novela avanza por la legendaria Ruta 66 dirección California, donde  Guidry conoce a Charlotte, y ve en esa mujer, que viaja con sus dos hijas y un perro, un buen modo de pasar desapercibido hasta barajar las opciones que le ofrece Ed, su antiguo socio, del que desconoce hasta qué punto se puede fiar sabiendo que han puesto precio a su cabeza.

Lou Berney

Lou Berney (Oklahoma City, 1964) entra con fuerza con esta primera novela traducida al castellano, de lectura ágil y llena de contenido en la que cuesta trabajo acabar un capítulo sin querer saber lo que pasa en el siguiente. Cuenta el autor que en esos días turbios en los que transcurren los hechos su madre asegura que fue engendrado, lo que aumentó su interés por estos sucesos. Para disfrutar de la novela no hace falta conocer más datos, pero por si no les suena el nombre de Carlos Marcello y quieren hacerse a la idea de hasta donde llegaban sus tentáculos, en el periodo descrito era el capo más rico, poderoso y peligroso de los EEUU (famoso el letrero que colgaba en su despacho: «tres pueden guardar un secreto si dos están muertos»); tiempo atrás (1946) había participado junto a capos más mediáticos como Lucky Luciano, Frank Costello, Joe Bananas o Sam Giancana en la histórica Conferencia de La Habana (reunió a los líderes de la mafia estadounidense, del Sindicato del crimen judío y de la Cosa Nostra, y fue amenizada por la actuación del cantante Frank Sinatra). ¿Conexión entre política y mafia? ¿Alguien lo duda? La vinculación de Joe Kennedy (padre de JFK) con el crimen organizado fue un secreto a voces desde sus tiempos de contrabandista de whisky; es igualmente público que su hijo JFK compartió amistades (como la del mencionado Frank Sinatra) con capos de la mafia de la talla de Sam Giancana (con éste JFK compartió incluso a su amante Judith Campbell); si como parece ser, la campaña electoral de JFK fue financiada por algunos de estos capos, cuyas redes influyeron en asegurar su victoria a cambio de cierta impunidad en la ilicitud de sus negocios, y le añadimos que cuando llegó al poder el «desagradecido» JFK intentó acabar con ellos, saquen sus propias conclusiones. Alguien debió advertirle a JFK que cuando decides borrar los hilos que puedan comprometerte, has de tener en cuenta que los demás también toman sus propias decisiones, y que éstas no siempre coinciden con las tuyas.

Decídanse, un ejemplar de ‘Carreteras de otoño’ les espera en su librería de confianza y SomNegra.com que es la librería en la que confiamos los amantes del género negro. Un último apunte personal: cuando tengan la novela entre sus manos, vayan al epílogo y arranquen las 3 hojas que lo forman; tendrán una novela mucho más redonda.

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Reseña: Sangre de mi sangre, de Rebeca Tabales

Sangre de mi sangre, de Rebeca Tabales

Reseña de Graziella Moreno

Sangre de mi sangre, Rebeca Tabales, 2019-03-04

Penguin Random House Grupo Editorial. 

Autora: Rebeca Tabales (Madrid, 1981) es psicóloga, novelista y poeta. En 2008 ganó el Premio Ateneo Joven de Sevilla con la novela Eres bella y brutal. Fue documentalista de la serie de televisión Seis hermanas, que noveló en Seis hermanas, los años de la inocencia (2015). Sangre de mi sangre es su primer thriller.

Sinopsis: Javier ha vivido, a los siete años, más de lo que muchos adultos soportarían. Un día comienza a comportarse como un perro rabioso. Tiene un secreto que contar y nadie le escucha. Alberta se ha convertido en una sombra de la mujer que fue. Es enigmática y autodestructiva. Igual que Javier, tiene un secreto. Pero ella solo quiere olvidar. Rut tiene un sueldo que a duras penas le llega para pagar el alquiler y una hija a la que ve menos de lo que quisiera. Cuando conoce a Javier y a Alberta, Rut comprende enseguida que hay algo que no encaja en lo que le cuentan…Así arranca una vertiginosa investigación en la que Rut luchará por salvar a Javier y Alberta a tiempo que se salva a sí misma. 

Reseña: En una mañana de frío y sol en el patio del colegio, Javier está sentado sobre un muro, con una pierna a cada lado, como si montara un poni. Las gafas le quedan tan grandes que la montura enmarca sus cejas. Tiene esa expresión de los niños inteligentes que ya han conocido la ansiedad.”

Así empieza Sangre de mi sangre, un thriller consistente, que cuenta una historia construida en torno a tres personajes principales, Javier, Alberta y Rut y que tiene la virtud de no quedarse en la trama que desarrolla, sino que profundiza en las reacciones humanas, en los porqués, con párrafos que invitan a la reflexión y a ser leídos más de una vez. Alejada de los tópicos, la autora retrata un Madrid actual, en el que se mueven personajes muy verosímiles, y en el que Rut, una psicóloga que se toma un interés muy personal en su trabajo, traspasará ciertos límites para saber qué se esconde tras el comportamiento de Javier y las reacciones de su madre, Alberta, al mismo tiempo que intentará poner orden en su vida personal. El maltrato, el miedo, la negación de la realidad y el pasado, marcan a Javier y a su familia: “Rut conoce muy bien esa sensación. Cuando uno ha racionalizado cada aspecto de un miedo, lo ha clasificado y lo ha afrontado, cuando se cree libre de su influjo casi mágico, de pronto en el desamparo, en el fracaso, en una súbita comprensión del aislamiento, aparece la aprensión de la aprensión, el miedo al miedo, invencible, a sustituir a todos los demás como un Goliat llegando a la primera fila, apartando al resto de la soldadesca inútil, decidiendo que lo tiene que hacer todo él solo”. 

No solo los miedos, sino también la soledad y la búsqueda de uno mismo, hacen de esta novela una agradable sorpresa, a la altura de otras similares e incluso, por encima de muchas otras. Muy recomendable. 

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Reseña nuestro juego más cruel, de Araminta Hall

Nuestro juego más cruel, de Araminta Hall

Nuestro juego más cruel, de Araminta Hall, Grijalbo por Germán González

Las novelas de personajes tienen una peculiaridad: Son las que ponen en jaque a un escritor ya que si no consiguen superar la barrera de grises que tiene el alma humana y plasmarla en toda su integridad puede quedar una lectura muy descafeinada. Además, en el género negro se le puede aplicar un matiz a este principio. Al quedar en manos la novela de un único narrador se nos presenta un punto de vista casi lineal durante toda la historia lo que dificulta crear la atmósfera de suspense adecuada y permitir al lector implicarse. Hay quien lo resuelve con una maestría que siempre superará al resto de mortales como Agatha Christie en ‘ El asesinato de Roger Ackroyd’, una de sus mejores obras que no acostumbra a estar entre las más recordadas de la autora inglesa.

Vaya por delante reconocer la valentía de Araminta Hall ante este reto y la dificultad, nada desdeñable, de ponerse en la mente del asesino. No les destripo nada ya que es algo que se sabe en las primeras páginas de la novela. Ante una sociedad cada vez más sensibilizada con la violencia de género no era fácil dar voz a un acosador y la autora se mete en su mente para mostrar los amplios matices grises que presenta una persona atormentada y obsesionada. El personaje de Mike pasa a lo largo de la primera parte de la novela (mucho más amplia, cansada y reiterativa que la segunda) de ser repelido por el lector a comprendido y despertar algunas (pocas) simpatías.

Sin embargo, la novela que se crece en su segunda parte mostrando un golpe de efecto digno de las mejores del género. Con el inicio del juicio y pese a que todo sigue el punto de vista de Mike, el personaje principal cambia y la autora centra la narración en la relación de la pareja protagonista. Si antes se tenía claro hasta qué punto un acosador obsesivo puede generar maldad, a veces si ser consciente de ella al estar en su propia fantasía, la revelación de un segundo punto de vista (la autora está muy hábil con la aparición del abogado de Mike) sobre los mismos hechos provocan que te cuestiones todo lo leído.

Y esa es la principal virtud del libro. Crear lentamente una duda y no cerrarla, dejar que el lector sea uno más del jurado que ha visto todo el proceso del acosador y como, por demostrar que no todo es blanco o negro, se nos presentan esos matices que recuerdan que siempre existirá la verdad, la verdad que vive cada protagonista de un suceso y la verdad judicial, que es la aceptada por la mayoría de los ciudadanos ante la imposibilidad de conocer la primera.

Y esa es el principal fallo de la novela. La necesidad de conocer otros puntos de vista, otros detalles que faciliten tener una comprensión más clara del personaje principal femenino, Verity, y no dejarlo como alguien frío, distante y sin sentimientos. La trampa de la autora es usar la visión del acosador narrando la novela para luego poder calificar una decisión judicial como meramente patriarcal. Al explicar las razones de Mike para actuar y vislumbrar las de Verity por las rendijas que nos deja la visión enfermiza y enamorada del narrador, la autora tiende a justificar un comportamiento que le sirve para lanzar su mensaje contra el machismo en las instituciones y en la sociedad, en esta caso personificado en la administración judicial y los medios de comunicación, pese a que la historia está cargada de muchos más matices. Si decíamos al principio que un personaje crece en grises y nadie es blanco o negro, sus consecuencias también los tienen.

Para apuntalar su mensaje, tan bien difundido por la declaración final ante los medios de comunicación de la abogada de Verity, la autora se sirve de una práctica sexual poco habitual de la pareja, que a veces es el hilo argumental de la obsesión de Mike, y que acaba en pieza esencial en el juicio. Lo que un personaje ve como la más íntima conexión entre dos personas es retorcido por la autora como una de las claves de la sentencia y la excusa perfecta para atacar la falsa moralidad de la sociedad (en este caso la inglesa ya que la novela sucede en este país, aunque puede ser extensible a otros) que centra en la actuación de tribunales y periodistas. Sin embargo, hacer creer que un jurado juzga un juego sexual y no un crimen dota de cierta simpleza a una historia que tiene la extraña habilidad de despedir al lector con una duda y que no le importe.

‘Nuestro juego más cruel’ narra la historia de Mike y Verity. Llevaban nueve años juntos y su relación era especial y les encantaba llevarla al límite con un juego muy personal, irresistible, con una mezcla de amor y deseo. Por eso, cuando Mike recibe la invitación a la boda de Verity sabe que lo único que ella quiere es que juegue, y el jugara hasta el final. Araminta Hall comenzó su carrera en el periodismo como escritora de la revista Bliss para adolescentes y se convirtió en editora de Salud y Belleza de New Woman. Tiene varios libros publicados en Reino Unido pero ‘Nuestro juego más cruel’ es el primero traducido en español, así como a otros idiomas.

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