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La núvia morta al país del vent, de Rafael Jiménez

La núvia morta al país del vent – Rafael Jiménez

La núvia mort al país del vent – Rafael Jiménez per David Gómez

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Sempre m’han agradat les novel·les que tenen per escenari un lloc conegut, sembla que les visquis més intensament. Per això quan vaig llegir que La núvia morta al país del vent de Rafael Jiménez era una novel.la policial a Portbou em vaig dir: aquesta fa per mi.

Rafael Jiménez és inspector de la Policia Nacional, un fet que no ha de passar-se per alt, ja que crec que moltes de les coses que s’expliquen a la novel.la podrien agafar un sentit diferent com més tard explicaré. No és el mateix que ho escrigui un inspector de la Policia Nacional que un escriptor a seques.
Des de l’inici de la novel.la l’autor agafar un camí valent al construir i reconstruir de forma molt creïble allò que creu va passar fa vint-i-cinc anys a Portbou. Sí, La núvia morta al país del vent és una novel.la basada en fets reals. Jo no recordo la història al seu moment, potser és que fa vint-i-cinc anys no estava tant atent a les notícies, però suposo que si passés avui seria quasi portada de diaris i entrada de telenotícies com desgraciadament es va demostrar amb el recent assassinat dels dos joves al pantà de Susqueda, història encara no resolta i que segur donaria i donarà per una novel.la.

«Volia plantejar una hipòtesi plausible sobre el desgraciat final de la jove. Tant val aquesta com qualsevol altra idea que se’ls pugui ocórrer a vostès. Es pot ser més lliure que escrivint una novel·la?»

Com podreu comprovar, moltes de les hipòtesis que fa en Rafael Jiménez assenyalen a persones d’aquell moment, persones que encara que amb noms ficticis, podrien ser reconegudes pels que van viure la història. Però com moltes vegades es diu a la novel.la, els fets han prescrit i ja no es pot inculpar a ningú per aquella morta. Pobre núvia.

I incidint en la valentia del text, durant la lectura trobareu afirmacions que, encara que fictícies, dites per un inspector de la Policia Nacional, i més en els temps que corren, podrien prendre una certa volada. Un parell d’exemple: insinuar que un fiscal aplicarà mesures contra un poble més fortes del que seria normal per estar d’acord amb el procés, o des de l’altre costat, insinuar que el President de la Generalitat quan era alcalde de Girona no va jugar sempre net.

Com veieu una novel.la molt lligada a l’actualitat tant política com social. En aquest últim apartat fa referència moltes de les sèries de televisió de moda. Això crec que és bo i dolent a l’hora, doncs no sé com envellirà la novel.la amb el pas del temps en el sentit que ara un lector un xic al dia agafarà les referències a la primera i aquestes tindran un sentit immediat. Amb el pas del temps suposo que costarà més.

Una novel.la prou interessant des del principi on l’autor comparteix el text que va llegir al seu dia al diari El Punt i que va ser motor del llibre: un misteri que enganxa.
Treballa bé l’equilibri entre el misteri i la resolució de la mort amb els temes personals dels personatges i posa en primer pla, com no podia ser d’una altra forma, el poble de Portbou, pel que fareu un magnífic recorregut i fins i tot prendreu alguna cosa calenteta al Casinet, sense oblidar la tramuntana que tan ens agrada als que son de l’Empordà i més si son d’un poble on, com a Portbou, quan bufa, bufa fort. Ja ho deia Josep Pla que Begur era una altre dels regnes de la tramuntana.

Te veré bajo el hielo, de Robert Bryndza

Te veré bajo el hielo – Robert Bryndza

Te veré bajo el hielo – Robert Bryndza
Roca Editorial, 2017 por Alberto Pasamontes

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Un joven descubre el cadáver de una chica debajo de una gruesa capa de hielo en un parque del sur de Londres.

La inspectora jefe Erika Foster será la encargada de dirigir la investigación del caso, mientras lucha contra sus propios demonios personales. Cuando Erika comienza a indagar en el pasado de la víctima, todo parece apuntar a que su asesinato está conectado con el homicidio de otras tres mujeres que han sido encontradas también bajo las aguas heladas de otros lagos en Londres.

Poco a poco, Erika se aproxima a la verdad, sin sospechar que alguien la está observando y se acerca cada vez más a ella.

La verdad, no sé qué me impulsó a escoger esta novela cuando leí la sinopsis. Una bajada de azúcar, una subida de alcohol en sangre, una falta de riego… El caso es que el libro llegó a mis manos, lo dejé en la mesilla y, esa misma noche, me metí en la cama, me armé de post-it, lápiz y libreta, y comencé por donde no se debe: la contraportada. Pistas inteligentes, mantiene al lector cautivado, en vilo toda la noche, adictiva, compulsiva, una lectura que atrapa, final sorprendente; absolutamente necesaria para todos los fans de la novela criminal.

Lo confieso, ahí me di cuenta de que había metido la pata. Porque cuando una novela necesita recurrir a toda esa palabrería fatua y mil veces repetida como reclamo, es que no tiene nada nuevo que ofrecer. Pero en fin, soy un tipo cumplidor y me había comprometido a reseñarla, así que me puse a ello, aparcando mis prejuicios y tratando de convencerme a mí mismo de que quizás, esta vez, por qué no, sería distinto. Más de un millón de lectores no puede estar equivocado.

Y, bueno, tenía razón; no es gran cosa, aunque se deja leer. Y eso que está llena de principio a fin de estereotipos, de situaciones y personajes que ya hemos visto en cientos de novelas.

Te veré bajo el hielo (luego hablo del título, que también tiene miga), es la primera novela de la serie de la inspectora jefe Erika Foster. Como dice la sinopsis, una chica de la alta sociedad londinense aparece brutalmente asesinada. La encargada de resolver el misterio es una inspectora que se reincorpora a su puesto después de una baja de seis meses, provocada por el shock sufrido al perder a su marido en una operación policial bajo su propio mando. Borde, severa y amargada, nada más aterrizar en su nueva comisaría choca con sus compañeros, con los detenidos, con la familia de la finada, con los empleados del ferrocarril… Por supuesto, tiene un código ético intachable y un férreo sentido de la justicia.

Como uno, insisto, se toma lo que hace en serio, indaga un poco acerca del autor y encuentra que el propio Robert Bryndza reconoce que tarda dos meses en tener listo un primer borrador de sus novelas. La versión definitiva son otros dos, ya que en un año, 2016, publicó las tres primeras novelas de la serie. Se nota. Solo así se explica todo lo anterior, ese tremendo muestrario de clichés que es la inspectora Erika Foster. Y si pasa esto con la protagonista, qué decir de los personajes secundarios. El jefe medio ineficaz, el inspector rival, el lord arrogante, la hermana pirada…

El autor, según parece, comenzó a escribir porque estaba en paro y se aburría. Así, publicó unas cuantas comedias románticas en Amazon que debieron tener un cierto éxito entre el público femenino adolescente, lo que le hizo apuntar a cotas más altas y escribir una novela negra, que en realidad era lo que él siempre había querido. Y que, además, debe ser fácil de narices, porque últimamente todo el mundo escribe noir. Y es que ahora llamamos noir a cualquier cosa. Lo cierto es que, igual que se nota el escaso tiempo que dedica a sus novelas (tres por año, recordemos), se intuye también el origen de Bryndza como escritor en la estructura de la novela. Aunque la trama es interesante y tiene una buena claridad expositiva, el estilo es algo pobre y la técnica tosca y poco trabajada. Utiliza trucos y recursos literarios casi en desuso por erróneos y anticuados, y a medida que avanza abusa cada vez más de las frases hechas, demostrando falta de interés por tratar de encontrar otras fórmulas más novedosas o, lo que es peor, una preocupante falta de imaginación.

Pero insisto, se deja leer. Las páginas avanzan y uno llega al final sin sufrir graves daños. Eso sí, lo de los giros sorprendentes y las pistas inteligentes que prometía la contra, nada de nada, porque lo cierto es que uno ya sabe, desde la mitad de la historia, quién es el culpable. Solo queda confirmarlo, que el autor nos desvele si estamos o no equivocados. Quizás por eso llega uno a la última página más bien que mal. Lo malo es llegas, y resulta que las razones que tiene el asesino para cometer sus crímenes tampoco son muy originales, que digamos. Ni interesantes. Ni emocionantes. Vamos, que si el bueno de Robert se descuida, no hay ni razones.

Pero insisto de nuevo, no está tan mal. Si tienes dieciséis años y es tu primera novela negra, entendiendo novela negra como esa etiqueta en la que cabe cualquier cosa donde muera alguien de forma más o menos trágica, te gustará.

PD: ¿A quién en Roca Editorial se le ocurrió destrozar el acertado título original The girl in the Ice, cuya traducción literal sería La chica dentro del hielo, o adaptándolo mejor, La chica del hielo, por el cursi y equívoco Te veré bajo el hielo?

El último milagro, de Horacio Convertini

El último milagro – Horacio Convertini

El último milagro – Horacio Convertini por Germán González

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El idilio de la literatura negra con el fútbol no es nuevo. Mucho antes de que el escritor Philip Kerr lanzase ‘Mercado de Invierno‘ o ‘La Mano de Dios‘, en las que el crimen pasaba alrededor de un club de fútbol londinense, Manuel Vázquez Montalbán quiso mostrar la corrupción en el fútbol de primer nivel y las miserias de las categorías más bajas con “El delantero centro fue asesinado al atardecer”, en el que habla del “club de fútbol más poderoso de la ciudad, de Cataluña, del universo” u otra forma de apelar al FC Barcelona sin citarlo.
La lista puede ser larga y variada ya que hay hasta obras de autores consagrados, como “La pena máxima“ de Santiago Roncagliolo o “Defensa cerrada“ de Petros Markaris, hasta grandes apuestas del género, como “Las cuatro torres“ de Leandro Pérez, pasando por los acercamientos al público más juvenil con la serie “Los futbolísimos”. De una u otra forma las pasiones y atractivo que mueve el mundo del fútbol no sólo se limita a llenar páginas de diarios deportivos y horas de tele y radio con lo que pasa cada domingo y miércoles (o cada día de la semana según el calendario de cada competición) y sus previas, sino también que es un buen tema para pasarlo por el tamíz de la novela policíaca.
Y eso es lo que es ‘El último milagro‘, del periodista argentino Horacio Convertini. Género negro en estado puro con una salvedad: No hay investigador porque no hay misterio. El autor narra la solución desesperada de un club argentino para evitar bajar a la segunda división, lo que supondría una auténtica tragedia. Lo hace desde el punto de vista de cuatro personajes que se mueven entorno a Racing Club. El relato no deja de ser el descenso a los infiernos del equipo narrado por cuatro perdedores (el presidente, el entrenador, el delantero estrella y el aficionado más radical) que esperan escapar de la miseria de sus vidas a través del fútbol.
De por medio hay propuestas sorprendentes más cercanas a la ciencia ficción y relato más social sobre la desintegración de la pareja por la incomunicación. Tampoco faltan las dosis de corrupción futbolísticas generadas por la ambición y el poder del dinero, que en el fondo tientan a casi todos los protagonistas. No a todos ya que el aficionado radical se mueve más por la obsesión y el fanatismo lo que le hace el más peligroso de todos y lo convierte en el centro de la denuncia del libro. Como muchas novelas negrasEl último milagro‘ es también una crítica hacia lo que rodea un deporte que mueve millones y está considerado como una religión, por el que muchas personas están dispuestas a matar.
También desvela el poder de las ‘barras’, las aficiones más radicales que son capaces de influir en las votaciones de las directivas, en la política de fichajes o, incluso, en el estado de ánimo del público en todo momento. La simple excusa de una derrota puede desatar un caos feroz y salvaje con una violencia inusitada en un lugar poblado, por lo que el control de estos grupos puede resultar clave para el equilibrio de fuerzas, no sólo dentro del propio club sino respecto a otros aficionados.
La novela es corta y está escrita con un lenguaje simple y muy directo. El autor sabe transmitir las ambiciones y desvelos de los cuatro protagonistas, así como sus dudas y temores. La originalidad del planteamiento aumenta la curiosidad del lector pese a que en algunos momentos puede ser complicado de entender el nivel de fanatismo del fútbol en Argentina por mucho que seas de esos que te quedas sin cenar cuando tu equipo pierde.

Horacio Convertini

El último milagro‘ ganó el concurso Extremo Negro-BAN! 2013. Su autor, Horacio Convertini, nació en 1961 en Buenos Aires y es periodista y escritor. Fue editor jefe de la sección Policiales del diario ‘Clarín’ y entre sus obras hay otras ganadoras de concursos de novela negra como el Premio Azabache que consiguió con ‘La soledad del mal‘. También es autor de libros infantiles como ‘La leyenda de los Invencibles’