Reseña Reino de fieras, de Gin Phillips

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Gin Phillips

Reino de fieras, Gin Phillips, 2018.
Suma de letras por Graziella Moreno

AUTOR: Gin Phillips nació en Montgomery, Alabrama. Es autora de cinco novelas. Su primera novela, The Well and the Mine, fue la ganadora del Premio Barnes & Noble Discover 2009. Desde entonces, su trabajo se ha vendido en 29 países. Trabajó como escritora de revistas durante más de una década, viviendo en Irlanda, Nueva York y Washington D.C., antes de regresar a Alabama. Actualmente vive en Birmingham con su familia.

 

Reino de fieras, de Gin Phillips

SINOPSI: Lincoln es un buen niño. Con cuatro años es curioso, inteligente y bien educado. Hace lo que su madre le dice y sigue las normas. Cuando un día feliz en el zoo se convierte en una pesadilla y Joan se ve atrapada con su hijo, deberá hacer acopio de todas sus fuerzas y encontrar el coraje para protegerlo a cualquier precio; incluso si eso significa cruzar la línea entre el bien y el mal, entre la humanidad y el instinto animal. Una línea que nadie imaginaría nunca traspasar. Pero, a veces, las normas son diferentes.

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RESEÑA: Los grandes autores como Stephen King, Joyce Carol Oates o John Connolly, construyen historias en las que los pequeños detalles enriquecen la trama y los personajes. Sin ellos, sus novelas no serían como son, ni los citaríamos como escritores que dejan huella en los lectores.
Esto no sucede en Reino de fieras. El punto de partida, la irrupción de hombres armados en un zoológico sembrando el caos y la muerte, es muy interesante, ambicioso, ideal para construir una buena historia tal y como lo hacen los escritores citados, sin embargo, lo cierto es que no consigue captar el interés. La acción transcurre en unas pocas horas del mismo día y ello debería dotarle de agilidad, crear una tensión narrativa que motiven una lectura fluida, pero la atención del lector decae. Da la sensación de que la autora olvida el propósito inicial de abordar una situación límite y opta por insistir una y otra vez en una innecesaria exaltación de la maternidad. Las escenas de la protagonista Joan y su hijo de cuatro años son excesivamente largas y salpicadas de referencias pasadas y presentes, alargando en exceso la historia ( 339 páginas), así como reflexiones sobre lo que supone ser madre, un tanto inverosímiles en la situación descrita. El personaje de Joan está lleno de clichés sobre la maternidad: “Eso es lo que haces cuando tienes un hijo ¿no? Abrirte a un dolor inimaginable y luego fingir que existen posibilidades”. Al lector no le interesa si la madre siente o no rechazo de los fluidos de su hijo o si a su hijo le gustan los presidentes norteamericanos. Lo que le importa al lector es lo que está sucediendo y en particular, la actuación de los agresores, muy poco definidos, ausentes en la mayor parte de la narración (solo en las últimas páginas se expone la razón de su conducta). Personajes como Kailynn y Margaret, mucho más atractivos que la madre y su hijo, no resultan apenas tratados. En definitiva, una novela bien escrita, recomendable para los adictos a todo tipo de thrillers.

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