Sol de mayo, Antonio Manzini

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Sol de mayo, Antonioi Manzini (2017) por Graziella Moreno

AUTOR: Antonio Manzini (Roma 1964), actor, director de cine y teatro y escritor, fue alumno de Andrea Camilleri en la Accademia Nazionale d´Arte Drammatica. Ha publicado las novelas Sangue marcio, La giostra dei criceti y Sull´orlo del precipicio, así como varios libros de relatos, dos de ellos a cuatro manos con Niccolò Ammaniti. De las cinco entregas dedicadas al subjefe Rocco Schiavone, las tres primeras –Pista negra, La costilla de Adán y Una primavera de perros se han publicado en Salamandra. Sol de mayo es la cuarta novela de la serie.

SINOPSI: Unos días después de haber liberado a Chiara Berguet, el subjefe Rocco Schiavone se encuentra muy afectado por un hecho que no le desearía a nadie: la muerte en su propia casa, de la compañera de un amigo de Roma, acribillada con balas que iban destinadas a él. Pero cuando la depresión amenaza una vez más con doblegarlo, Rocco echa mano del mejor recurso que conoce para combatirla: expresar su ira contra todo el mundo, transmutada en una ironía capaz de herir más hondo que una navaja. Por fortuna, los agentes de la comisaría de Aosta, que están aprendiendo a convivir con la coraza de espinas que recubre el corazón malherido de su jefe, saben tomárselo con filosofía y aguantar el chaparrón. Así que, cuando Rocco sale del pozo, lo animan a emprender la búsqueda del asesino que, al discurrir entre Roma y Aosta se convierte en una dolorosa exploración de su pasado, un viaje en el tiempo que es como una herida abierta sobre una llaga que sigue sangrando. Y por si fuera poco, el caso de otro finado, al que en un principio se había dado carpetazo como víctima de un infarto, aterriza sobre su mesa para avivar su irritación. Y con él un nuevo viaje, en esa ocasión al sector más acomodado de la ciudad, el de los que están fuera de toda sospecha, los que creen que pueden disponer de la vida humana como si de un peluche se tratara.

RESEÑA: Antonio Manzini sabe atrapar al lector en la trama y domina tanto los diálogos como la descripción de personajes. Sol de mayo, la cuarta entrega de la serie del subjefe Rocco Schiavone, es una historia intensa, desarrollada a lo largo de 345 páginas, muy bien ambientada en Aosta, al noroeste de Italia: “Mayo había explotado. Plumas de algodón volaban por el aire y un aroma a flores mezclado con herrumbre corría impulsado por el viento”. Y sí, la primavera explota para todos los personajes. No haber leído las anteriores entregas implica una cierta dificultad para situarlos por lo que recomiendo la lectura pausada. Rocco, etiquetado como un policía “políticamente incorrecto” (definición con la que no estoy demasiado de acuerdo a tenor de otros policías que pueblan la literatura negra, mucho más “incorrectos” a mi entender) es un hombre anclado en el pasado en lo personal y en lo geográfico. Vive perseguido por sus demonios y añora su ciudad, Roma. Irónico, independiente, sagaz, fumador de porros, amargo, con pocas habilidades sociales, de mente mucho más rápida que la de sus subordinados, comparte su soledad con su perra, Loba. Dolido por lo que ha vivido y por lo que tiene que ver en su día a día, se tiene a sí mismo y a su trabajo, lo que le salvará de todo lo que sufrió en la anterior entrega de la serie. Como expresa él mismo: “-Es la mierda, inspectora Rispoli, se desborda continuamente, y no soporto más su peste. Eso es todo”.

Manzini es un maestro creando personajes y es capaz, en unas pocas líneas, de dar las pinceladas suficientes para que los sintamos reales y creíbles, lo que no es algo muy frecuente. Una trama muy bien escrita que no decepcionará y que recomiendo a los lectores de novela negra.

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