Archivo de la etiqueta: ediciones b

El imán y la brújula, de Juan Ramón Biedma

El imán y la brújula, Juan Ramón Biedma, 2017. por Graziella Moreno

Ediciones B SA, para el sello B de Bolsillo.

AUTOR: Juan Ramón Biedma, nace en Sevilla. Entre otras actividades, ha trabajado como locutor de radio, guionista, crítico musical y cinematográfico. Sus relatos han aparecido en diversas publicaciones y antologías (La lista negra, Libertad condicionada y otros relatos, Guernika variaciones, Aquelarre, Lava negra, Obscena…). Su primera novela es El manuscrito de Dios (2005), a la que siguen El espejo del monstruo (2006), El imán y la brújula (2006), El efecto Transilvania (2008), Riven. La ciudad observatorio (novela gráfica, 2009), El humo en la botella (2010), Antirresurrección (2011) y La lluvia en la mazmorra (2016)). Sus obras han sido traducidas al portugués, ruso, griego, alemán y turco. Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado (Lengua de Trapo, 2015) ha sido galardonada con el Premio Valencia de Novela Negra en su segunda edición.

SINOPSIS: En la Sevilla de 1926, Éctor Mena es requerido para recuperar dos películas tipo snuff que constituyen una trilogía filmada catorce años atrás. Los responsables eran siete jóvenes transgresores, admiradores que cualquier forma de malditismo en el arte y pertenecientes a lo más alto de la sociedad de la época, hasta el punto de que la Casa Real está interesada en su recuperación. En su búsqueda Éctor recibe la ayuda de Piancastelli, un individuo enigmático capaz de extraños prodigios, así como de Séptima, sobrina de uno de los miembros del grupo de realizadores de las películas. El recorrido que se hace por el Madrid de los años veinte, mientras se reconstruye la vida de cada integrante del grupo, muestra el cambio en el país y nos enfrenta a los bandos que han terminado por hacer de las películas una cuestión de estado. En paralelo vemos a Jacinto Ortega, quien aparentemente se dedica a degollar niños para extraer su sangre…

RESEÑA: A pesar de que abordo las historias de Juan Ramón Biedma con la intención de paladear cada frase, el ansia por saber más, por llegar al final, ha hecho que las páginas hayan girado veloces hasta la 331, para inmediatamente volver a empezar, y ahora sí, para disfrutar en el sentido más extenso de la palabra.

Biedma hace un retrato crudo de la degradación más profunda que se esconde en las calles y en los palacios. Una Sevilla a finales de noviembre, fría, recorrida por “una niebla amarillenta desconocida, oxidada”. Un Madrid, gris, lluvioso, en pleno cambio político con el general Primo de Rivera en el poder. Un protagonista, Éctor, que sobrevive metiéndose en el cieno que le rodea, que recorre un camino de autodestrucción a la caza de tres películas malditas: Donatien, Alphonse y François, hechas por un grupo, los saturninos, “que pretendía arrancarse la necesidad de Dios, de cualquier dios, usando los métodos más abominables”. Un grupo de jóvenes ricos, inteligentes, de la alta sociedad, que llevan su deseo de innovar el arte (y por qué no decirlo, de paliar su hastío y su aburrimiento) hasta las últimas consecuencias en películas en las que dan rienda suelta a la imaginación más nauseabunda, con escenas capaces de repugnar hasta al más endurecido. Y por encima de todos los personajes, planea la sombra del poder que mueve los hilos, para demostrar que la convicción de que somos dueños de nuestros actos no es tan acertada, que por mucho empeño que pongamos, siempre hay quien nos pone palos en las ruedas.

Capítulos breves, escenas medidas en las que el autor muestra, exhibe las conductas. Cada paso que da el protagonista y los que le acompañan supone bajar un escalón más en la inmundicia, en la miseria humana que no sabe de clases sociales. Y conoceremos también a quien comete actos execrables por amor, por desesperación, que llegará a sacrificar su propia vida por un bien mayor. ¿Hasta dónde es capaz de llegar el ser humano? Es una pregunta que planea sobre toda la novela, en la que los silencios, los gestos, las verdades a medias, dicen mucho más que los discursos. Una historia para reflexionar, para entender y para entendernos. Imprescindible para los amantes del género y del autor.

Comprar: El imán y la brújula

El objetivo del crimen, X. R. Trigo

El objetivo del crimen – Xulio R. Trigo – Ediciones B

Mil novecientos sesenta y uno. Erika Ernemann es una joven policía alemana que viaja a Barcelona para tratar de esclarecer los asesinatos de dos mujeres de su misma nacionalidad. No tardará en comprobar que los métodos de trabajo de las policías franquista y alemana tienen poco que ver. También conocerá, nada más llegar, las casi insalvables diferencias existentes entre una sociedad y otra, y sufrirá la actitud condescendiente de los policías españoles hacia una mujer a la que deben tratar como igual, a pesar de su mentalidad rancia y machista propia de la época. Por si fuera poco, los macabros detalles de los crímenes que debe investigar harán que Erika reviva años de su pasado que le gustaría olvidar.

Y es que Erika no ha tenido una adolescencia fácil. A través de las páginas del diario que Erika llevaba cuando era una niña, nos enteraremos de que, nada más acabada la Segunda Guerra Mundial, el ejército soviético las secuestró a ella, su hermana y la madre de ambas, junto con el resto de trabajadores de la fábrica de cámaras fotográficas Contax, para llevarlas a una fábrica en Ucrania con el objetivo de lograr allí una réplica de dichas cámaras.

Valiéndose de capítulos cortos e intensos que se leen con facilidad, Xulio R. Trigo nos ofrece ambas historias, la que transcurre en Ucrania entre los años 1946 y 1953 y la que se desarrolla en Barcelona en 1961, saltando de una a otra a lo largo de la novela, pues los acontecimientos que se narran en la primera tendrán influencia, y de hecho dan origen de forma indirecta y explican, los de la segunda. De este modo, solo leyendo las páginas del diario estaremos en condiciones de comprender los asesinatos que se producen años más tarde. El relato intimista e introspectivo, repleto de recuerdos, sensaciones y sentimientos, dará lugar a medida que avanzamos al horror más irracional y salvaje.

Debo decir que la historia de la Erika adolescente genera bastante más interés en el lector que la de la Erika policía, aunque, como ya he dicho, ambas van unidas de la mano. Es a través de los capítulos que se ocupan del diario cuando Trigo logra los momentos de mayor intensidad y dramatismo, mientras que la historia no acaba de funcionar del todo bien en los sucesos de Barcelona. En mi opinión, hay dos factores determinantes para ello: el primero, que la parte de la historia que transcurre en la ex república soviética tiene tanta fuerza y genera tal torrente de asombro, emoción, ternura, rechazo y bilis en el lector, que la de Barcelona queda en franca desventaja; por otro lado, está la personalidad de la Erika adulta, la Erika policía. No soy psicólogo, y por tanto en esto mi opinión probablemente no valga un pimiento, pero no me acaba de cuadrar su forma de ser y de actuar en determinados momentos después de conocer las experiencias vividas durante los años de su cautiverio. Es cierto que cada uno reacciona de forma distinta ante experiencias similares, pero incluso así, el autor no logra convencerme de que Erika pueda actuar del modo en que lo hace. Y es que, al llegar a Barcelona, Erika se muestra altiva y prepotente, lo que seguramente no sea otra cosa que un mecanismo de defensa, hasta ahí, bien. Lo que no me convence (y no quiero contar demasiado), es su sexualidad, incluso con un punto de sadismo por su parte que, aunque sí queda explicado en la novela, lo veo como una evolución poco probable.

En este punto, he de decir que la historia de El objetivo del crimen está basada en hechos reales. En efecto, Erika Ernemann existe en la realidad (aunque ese no es su verdadero nombre), y es amiga de Xulio R. Trigo, por lo que parte de los hechos que aquí se narran son ciertos. Puedo imaginar, y esto solo son elucubraciones mías, que la parte del diario (por desgracia) es la más fiel a la realidad, mientras que la de Barcelona es fruto de la fantasía del autor. Hasta qué punto se mezclan ficción y realidad solo ellos lo saben, por lo que quizás esté yo metiendo la pata hasta la campanilla al dudar como lo estoy haciendo de esos aspectos de la personalidad de la protagonista. Y es que, como todos hemos oído con toda seguridad, a veces la realidad acaba superando a la ficción.

© Alberto Pasamontes

La puerta vacía, de Esteban Navarro

La puerta vacía – Esteban Navarro – Novela policiaca – Ediciones B por GERMÁN GONZÁLEZ

Todo lector de novela negra tiene la fantasía de convertirse en policía. Ni que sea por una sola vez nos gustaría estar al cargo de una investigación, ser capaz de reunir pruebas que en principio nada tienen que ver entre ellas y llegar un momento en que todo encaje. Incluso seguro que habría versiones de ese mismo sueño ya que nos puede atraer ser el comisario con un gran equipo detrás o ese que actúa como un cazador solitario hasta que atrapa sin ayuda al culpable. Es fácil encontrar ejemplos literarios de los dos casos y hasta seguramente en algún momento una ficción puede recordar extrañamente a la realidad, aunque habitualmente se queda en un simple espejismo ya que la mayoría de obras del género negro no están escritas por profesionales.

Por eso esta novela de Esteban Navarro nos ofrece una cura de realidad en los métodos que tienen los policías para afrontar un caso tan complejo como es un asesinato. Se nota que su oficio ha ayudado al autor a crear una difícil trama que por momentos parece irresoluble, con misterio de la habitación cerrada de por medio. Si algo demuestra esta novela es que los personajes no son buenos o malos, sino que tienen una amplia gama de grises que aparecen a lo largo del relato. La puerta vacía no deja de ser un ejemplo cercano a cómo los investigadores de verdad afrontan un crimen, del tipo de material que reúnen para montar un rompecabezas y de lo importante que es que esas pruebas sean sólidas ante un juez, ya que las teorías se deben demostrar.

Aunque en este libro el lector tiene la ventaja de que conoce más versiones que los mismos policías que investigan, el autor teje su misterio entorno a las falsas apariencias y demuestra las dudas humanas de los agentes, no sólo en relación al crimen sino a la ética particular de cada uno. Ante una trama compleja no es extraño que la novela deje algunos cabos sueltos y en este caso, pese a no afectar a la resolución, reducen bastante la solidez de la historia. Es una lástima que no se explote más a varios personajes secundarios que seguro que habrían enriquecido el texto por su capacidad de anticipación.

Pero el gran acierto de la novela está en la ágil prosa de Esteban Navarro. Cada capítulo engancha más que el anterior y ofrece una inigualable riqueza técnica de terminología policial y judicial que el lector avezado agradece. El ritmo trepidante del libro permite introducirnos en la historia de unos personajes que deben lidiar con el calor del verano en Murcia además de con una investigación judicial que amenaza con descubrir recónditos secretos. Hay muchas puertas para abrir en esta novela, pero los lectores aprenderán a que algunas están vacías por lo que no vale la pena cruzarlas.

Navarro nos sitúa su novela en su Murcia natal después de que su protagonista, Diana Dávila, haya sido trasladada a esta ciudad. Es la tercera novela de la saga de Dávila, tras las obras La noche de los peones (finalista del Premio Nadal en 2013) y Los crímenes del abecedario, pese a que el autor también ha publicado un cuarto volumen, El libro de Goethe, protagonizado por esta ambiciosa policía que demuestra que aprende muy rápido además de tener un instinto para conectar los indicios. Navarro es policía en Huesca aunque lleva más de 20 años escribiendo libros, relatos y artículos, además de participar y ganar numerosos concursos literarios. Tras tener dificultades para publicar sus obras empezó a usar la plataforma Kindle para difundirlas. Los éxitos de venta hicieron que las editoriales se fijasen en él para empezar a publicar sus libros en papel. De esta forma cumplía un sueño y empezaba a ser un referente entre los autores del género negro españoles.

COMPRAR: La puerta vacía