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El objetivo del crimen, X. R. Trigo

El objetivo del crimen – Xulio R. Trigo – Ediciones B

Mil novecientos sesenta y uno. Erika Ernemann es una joven policía alemana que viaja a Barcelona para tratar de esclarecer los asesinatos de dos mujeres de su misma nacionalidad. No tardará en comprobar que los métodos de trabajo de las policías franquista y alemana tienen poco que ver. También conocerá, nada más llegar, las casi insalvables diferencias existentes entre una sociedad y otra, y sufrirá la actitud condescendiente de los policías españoles hacia una mujer a la que deben tratar como igual, a pesar de su mentalidad rancia y machista propia de la época. Por si fuera poco, los macabros detalles de los crímenes que debe investigar harán que Erika reviva años de su pasado que le gustaría olvidar.

Y es que Erika no ha tenido una adolescencia fácil. A través de las páginas del diario que Erika llevaba cuando era una niña, nos enteraremos de que, nada más acabada la Segunda Guerra Mundial, el ejército soviético las secuestró a ella, su hermana y la madre de ambas, junto con el resto de trabajadores de la fábrica de cámaras fotográficas Contax, para llevarlas a una fábrica en Ucrania con el objetivo de lograr allí una réplica de dichas cámaras.

Valiéndose de capítulos cortos e intensos que se leen con facilidad, Xulio R. Trigo nos ofrece ambas historias, la que transcurre en Ucrania entre los años 1946 y 1953 y la que se desarrolla en Barcelona en 1961, saltando de una a otra a lo largo de la novela, pues los acontecimientos que se narran en la primera tendrán influencia, y de hecho dan origen de forma indirecta y explican, los de la segunda. De este modo, solo leyendo las páginas del diario estaremos en condiciones de comprender los asesinatos que se producen años más tarde. El relato intimista e introspectivo, repleto de recuerdos, sensaciones y sentimientos, dará lugar a medida que avanzamos al horror más irracional y salvaje.

Debo decir que la historia de la Erika adolescente genera bastante más interés en el lector que la de la Erika policía, aunque, como ya he dicho, ambas van unidas de la mano. Es a través de los capítulos que se ocupan del diario cuando Trigo logra los momentos de mayor intensidad y dramatismo, mientras que la historia no acaba de funcionar del todo bien en los sucesos de Barcelona. En mi opinión, hay dos factores determinantes para ello: el primero, que la parte de la historia que transcurre en la ex república soviética tiene tanta fuerza y genera tal torrente de asombro, emoción, ternura, rechazo y bilis en el lector, que la de Barcelona queda en franca desventaja; por otro lado, está la personalidad de la Erika adulta, la Erika policía. No soy psicólogo, y por tanto en esto mi opinión probablemente no valga un pimiento, pero no me acaba de cuadrar su forma de ser y de actuar en determinados momentos después de conocer las experiencias vividas durante los años de su cautiverio. Es cierto que cada uno reacciona de forma distinta ante experiencias similares, pero incluso así, el autor no logra convencerme de que Erika pueda actuar del modo en que lo hace. Y es que, al llegar a Barcelona, Erika se muestra altiva y prepotente, lo que seguramente no sea otra cosa que un mecanismo de defensa, hasta ahí, bien. Lo que no me convence (y no quiero contar demasiado), es su sexualidad, incluso con un punto de sadismo por su parte que, aunque sí queda explicado en la novela, lo veo como una evolución poco probable.

En este punto, he de decir que la historia de El objetivo del crimen está basada en hechos reales. En efecto, Erika Ernemann existe en la realidad (aunque ese no es su verdadero nombre), y es amiga de Xulio R. Trigo, por lo que parte de los hechos que aquí se narran son ciertos. Puedo imaginar, y esto solo son elucubraciones mías, que la parte del diario (por desgracia) es la más fiel a la realidad, mientras que la de Barcelona es fruto de la fantasía del autor. Hasta qué punto se mezclan ficción y realidad solo ellos lo saben, por lo que quizás esté yo metiendo la pata hasta la campanilla al dudar como lo estoy haciendo de esos aspectos de la personalidad de la protagonista. Y es que, como todos hemos oído con toda seguridad, a veces la realidad acaba superando a la ficción.

© Alberto Pasamontes