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Piel de topo, Jon Arretxe

Piel de topo – Jon Arretxe por José Rasero Balón

Piel de topo (Erein. 2017) es la quinta entrega de la saga de Touré, el inmigrante burkinés que va tirando en Bilbao y se busca la vida, además de como ocasional detective, como echador de cauris, cantante de ópera, gigoló o incluso como toro de fuego en las fiestas de Rekalde. Aunque se trata de una serie, las cinco novelas pueden leerse de forma independiente, si bien es aconsejable hacerlo en orden, no vaya a ser que la lectura de alguna nos destripe la trama de las anteriores.

Mohammed Touré, natural de Burkina Faso, vive en el cosmopolita y bilbaíno barrio de San Francisco (el propio Jon Arretxe se estableció en él para palpar su realidad de primera mano y lo convirtió, sin duda, en protagonista esencial de la saga), colmado de inmigrantes, gitanos, prostitutas, yonquis, manteros y gente que vive en pisos abarrotados y que lidian por salir adelante. La Pequeña África, lo llama Touré. Ese otro Bilbao, alejado del Guggenheim y de las rutas turísticas.

Comentaba Jon Arretxe en una entrevista que la portada de Piel de topo (diseño de Cristina Fernández, también su traductora al castellano) sirve muy bien como sinopsis de la novela. El ojo de un negro rodeado por una telaraña. Así encontramos a Touré y a sus amigos del barrio de San Francisco (Osmán, el maliense, compañero de habitación y desventuras. Xihab, el marroquí bereber, camarero del Berebar. Sa Kené, la adorada (y algo más que amiga) Cristina): acorralados y sin aparente escapatoria. La telaraña es la Rata –el vigilante policial que, tras 19 cámaras de seguridad, custodia San Francisco– y el chantaje al que los tiene sometidos. A causa de una (muy) comprometedora grabación de esas cámaras, la Rata los obliga a realizar trabajos para él (a menos que quieran terminar en la cárcel, de vuelta a sus países o muertos), que van desde el sexo forzado con Cristina hasta el asesinato. ¿Cómo escapar de tal pesadilla? Ese es el motor de la novela. La intriga, las emociones fuertes, las bajas pasiones y la descarnada realidad merodean por esta nueva andanza de Touré en la que conoceremos a otros personajes como el guineano Aliou, músico callejero de la kora, Isidro Zelaia, profesor y poteador empedernido, o el viejo Julián, que consume más tiempo en el Berebar que en su residencia de ancianos. Y sobre todo Sergio, un joven ciego de Cuenca, vendedor de cupones, que aparece de pronto en una esquina del barrio con sus boletos y unos auriculares –por los que escucha literatura negra– y que hace muy buenas migas con Touré.

Especial atención merecen las dos particulares voces narrativas de la novela.

Touré nos cuenta sus tribulaciones y enredos, nos describe el clima opresivo de las cloacas de la ciudad o nos expresa sus sueños, en primera persona, con un tono de día a día, sin artificios, pero con elaborada corrección.

Por otro lado, la narración –fría, casi mecánica– en 2ª persona de la Rata. Con esta persona –raramente usada por los escritores– se suele buscar el efecto de convertir al lector en protagonista. Y es mediante tal recurso literario que Jon Arretxe nos mete con maestría en la piel del repugnante ertzaina. Y sentimos como propios los muchos prejuicios que flanquean el fenómeno de la inmigración. En su boca –en la nuestra– pone apreciaciones como las que relacionan inmigración y delincuencia o la alarma por el aumento del número de niños negros o gitanos en las escuelas. Con sus actos –con los nuestros– nos expone con crudeza esa parte de la realidad que raramente sale a relucir, pero que no por ello es menos verdadera.

Una novela negra con todas las de la ley (negra) y, al mismo tiempo, peculiar. Diferente. No solo nos muestra la cara oculta de Bilbao. También nos enfrenta con nuestro propio lado oscuro. Recomendable al máximo (como toda la serie).

Jon Arretxe (Basauri, 1963.) Doctor en Filología Vasca, Licenciado en Educación Física, completó en los conservatorios de Bilbao y Vitoria sus estudios de piano y canto.
Polifacético y exitoso autor compagina el oficio de la creación literaria con conferencias sobre sus libros y viajes, y con la ópera.
Desde la publicación de su primera obra, en 1991, su producción combina la literatura de viaje (7 Colores, Tubabu, El sur de la memoria...), la novela negra (Shahmarán, La calle de los Ángeles, Sueños de Tánger...), así como la literatura infantil y juvenil.

Demasiado ruido, de Javier Abásolo

Demasiado ruido – José Javier Abásolo – Novela negra – Erein por DAVID GÓMEZ

Tenía pendiente leer a José Javier Abasolo, pues había publicado muchas de sus novelas como novedades en el blog, pero todavía no había tenido la oportunidad de enfrentarme a una de ellas. Además, había leído varias reseñas de sus anteriores novelas y en casi todas le dejaban muy bien. Era un autor negrocriminal que debía leer y por fin he tenido la oportunidad y el resultado ha sido óptimo.

Lo primero que salta a la vista cuando les al autor vasco es su gran sentido del humor, un humor negro, ironía en estado puro. El autor no pierde la oportunidad de regalarnos una sonrisa y eso hace que la lectura sea un poco más cómoda y también una buena forma de hablarnos de duros temas, pero con un poco más de distancia, para que no duele tanto.

Lo segundo, se podría llamar el perfume negrocriminal vasco o quizás vea similitudes en el hacer de los autores por encontrarse muchas de las tramas situadas en Bilbao y recorrer la famosa calle San Francisco foco muchas veces de problemas.

Pero la conexión vasca no acaba aquí en Demasiado ruido, ya que José Javier Abasolo conecta en esta novela con, Touré, uno de los  personajes principales de las novelas de Jon Arretxe, otro de los autores de la editorial Erein, que aprovecho para recomendar.

En Demasiado ruido os encontraréis con una trama muy trabajada con continuos saltos en el tiempo que, en un primer momento, podríamos pensar que nos descolocaran, pero que no es así por el buen hacer del escritor.

Como podréis comprobar el centro de la novela será el asesinato de un mendigo y a partir de ahí se irá deshilachando la novela, con los mencionados saltos en el tiempo, en días anteriores y días posteriores a ese asesinato aportando al lector los suficientes datos para ir completando la narración global de la novela.

Un detalle, o como mínimo yo lo he vivido así. No me ha resultado fácil congeniar con el protagonista de la novela, un antihéroe de tomo y lomo. Me ha parecido un tipo bastante especial e incluso al principio de la novela me produjo rechazo, aunque luego con sus acciones fue mejorando mi relación con él, pero sin quererlo en mi mesa.

Como punto negativo el epílogo (último capítulo). Creo que las explicaciones sobran y hacen que la intensidad del final sea menor. A mí personalmente me gusta más dejar algo de trabajo a los lectores.

Y dejo un gran momento para el final. ¿Por qué la novela se titula Demasiado ruido? ¿Cómo se pueden liar las cosas así? Como siempre dejo que lo descubráis, pues es un momento de esos que los lectores negrocriminales aman por lo fuera de juego que está todo.

COMPRAR: Demasiado ruido

Editorial: Erein

Páginas: 424