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Monasterio, de Marcial Gala

Monasterio – Marcial Gala – Novela policiaca por José Rasero Balón.

Una sucesión de asesinatos causa intranquilidad (y también simpatías) entre los habitantes de Cienfuegos (Cuba). Al ser las víctimas afamados criminales de la ciudad (de ahí las adhesiones que despierta), el asesino en serie será apodado El Justiciero. El “gordo” Adonis Monasterio, capitán de la Policía, será apartado del caso por la falta de resultados en las pesquisas. La humillación por este hecho y lo vacío de su vida, lo llevan a investigar por su cuenta el rastro del asesino.

Por otra parte, la próxima actuación de un grupo de rock de fama mundial, los Shadow, es todo un acontecimiento para la ciudad –y para toda la isla– y sirve como telón de fondo de los sucesos, así como de detonante de las contradicciones de la sociedad cubana.

Este es el andamiaje que sustenta la trama de Monasterio, una novela de Marcial Gala en la que hay humor negro, ironía y crítica social. Está contada con agilidad y viene a ser un dibujo de usos y tipos (travestis, homosexuales, jineteras, policías corruptos) de la Cuba actual y de los dilemas que la sacuden: desencanto ante la revolución, sí, pero pánico a las garras del capitalismo, también.

Destacar el papel protagonista (junto a la ciudad, Cienfuegos, como metonimia de Cuba) de Adonis (todo un oxímoron del propio personaje) Monasterio, el capitán de Policía. Su misma obesidad es ya una metáfora enfrentada al discurso oficialista (estar gordo es contrarrevolucionario, demuestra desidia e ineptitud) pero será el único que muestre algo de criterio y dignidad frente al caos y la depravación que lo rodean. A base de intuiciones –no siempre muy claras para el lector– irá cercando a los sospechosos. Un personaje imperfecto, cotidiano, en lucha consigo mismo, con desazones espirituales y sentimientos contradictorios, que vive y sobrevive a la cruda realidad de la que forma parte.

La novela de Marcial Gala se encuadra dentro del neorrealismo negro cubano (encabezado por Amir Valle y Lorenzo Lunar), que se contrapone al neopolicial de Leonardo Padura, Daniel Chavarría, José Latour o Vladimir Hernández, en el modo de acercarse a la realidad cubana. Mientras los neopoliciales nos narran desde una posición crítica exterior, que sobrevuela temas como las drogas, la prostitución, el mercado negro o la doble moral, los neorrealistas se enfrentan a esa realidad desde dentro, desde la propia marginalidad, con la que, además, se identifican.

Marcial Gala (La Habana, Cuba, 1963) En la actualidad reside en la ciudad de Cienfuegos. Ha publicado en diversas antologías cubanas de cuentos y ganado Premios como el Nacional de Talleres Literarios, Los Pinos Nuevos y Ciudad de Cienfuegos. En cuanto a novela ha ganado el Premio nacional Sed de Belleza y en 2012 el Alejo Carpentier con la obra La catedral de los negros
Entre sus obras destacan: El juego que no cesa (Editorial Letras Cubanas. 1996), Dios y los locos (Editorial Mecenas, 1997), El hechizado (Editorial Mecenas, 2000), Sentada en su verde limón (Editorial Letras Cubanas, 2004), Moneda de a centavo (Editorial Mecenas, 2009) y Es muy temprano (Editorial Letras cubanas, 2010) 

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