Archivo por meses: enero 2017

La puerta vacía, de Esteban Navarro

La puerta vacía – Esteban Navarro – Novela policiaca – Ediciones B por GERMÁN GONZÁLEZ

Todo lector de novela negra tiene la fantasía de convertirse en policía. Ni que sea por una sola vez nos gustaría estar al cargo de una investigación, ser capaz de reunir pruebas que en principio nada tienen que ver entre ellas y llegar un momento en que todo encaje. Incluso seguro que habría versiones de ese mismo sueño ya que nos puede atraer ser el comisario con un gran equipo detrás o ese que actúa como un cazador solitario hasta que atrapa sin ayuda al culpable. Es fácil encontrar ejemplos literarios de los dos casos y hasta seguramente en algún momento una ficción puede recordar extrañamente a la realidad, aunque habitualmente se queda en un simple espejismo ya que la mayoría de obras del género negro no están escritas por profesionales.

Por eso esta novela de Esteban Navarro nos ofrece una cura de realidad en los métodos que tienen los policías para afrontar un caso tan complejo como es un asesinato. Se nota que su oficio ha ayudado al autor a crear una difícil trama que por momentos parece irresoluble, con misterio de la habitación cerrada de por medio. Si algo demuestra esta novela es que los personajes no son buenos o malos, sino que tienen una amplia gama de grises que aparecen a lo largo del relato. La puerta vacía no deja de ser un ejemplo cercano a cómo los investigadores de verdad afrontan un crimen, del tipo de material que reúnen para montar un rompecabezas y de lo importante que es que esas pruebas sean sólidas ante un juez, ya que las teorías se deben demostrar.

Aunque en este libro el lector tiene la ventaja de que conoce más versiones que los mismos policías que investigan, el autor teje su misterio entorno a las falsas apariencias y demuestra las dudas humanas de los agentes, no sólo en relación al crimen sino a la ética particular de cada uno. Ante una trama compleja no es extraño que la novela deje algunos cabos sueltos y en este caso, pese a no afectar a la resolución, reducen bastante la solidez de la historia. Es una lástima que no se explote más a varios personajes secundarios que seguro que habrían enriquecido el texto por su capacidad de anticipación.

Pero el gran acierto de la novela está en la ágil prosa de Esteban Navarro. Cada capítulo engancha más que el anterior y ofrece una inigualable riqueza técnica de terminología policial y judicial que el lector avezado agradece. El ritmo trepidante del libro permite introducirnos en la historia de unos personajes que deben lidiar con el calor del verano en Murcia además de con una investigación judicial que amenaza con descubrir recónditos secretos. Hay muchas puertas para abrir en esta novela, pero los lectores aprenderán a que algunas están vacías por lo que no vale la pena cruzarlas.

Navarro nos sitúa su novela en su Murcia natal después de que su protagonista, Diana Dávila, haya sido trasladada a esta ciudad. Es la tercera novela de la saga de Dávila, tras las obras La noche de los peones (finalista del Premio Nadal en 2013) y Los crímenes del abecedario, pese a que el autor también ha publicado un cuarto volumen, El libro de Goethe, protagonizado por esta ambiciosa policía que demuestra que aprende muy rápido además de tener un instinto para conectar los indicios. Navarro es policía en Huesca aunque lleva más de 20 años escribiendo libros, relatos y artículos, además de participar y ganar numerosos concursos literarios. Tras tener dificultades para publicar sus obras empezó a usar la plataforma Kindle para difundirlas. Los éxitos de venta hicieron que las editoriales se fijasen en él para empezar a publicar sus libros en papel. De esta forma cumplía un sueño y empezaba a ser un referente entre los autores del género negro españoles.

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La cuarta víctima, de Mari Jungstedt

La cuarta víctima de Mari Jungstedt – Novela policiaca – Maeva por FERNANDO TERRADEZ 

Pero no había aprovechado la ocasión, lo había echado todo a perder. Entendía muy bien que ella podría haber hecho las cosas de otra manera. No era tan estúpida.

Aunque, en cierta manera, también era culpa de ellos”

Mari Jungstedt La cuarta víctima

Biografía

Mari Jungstedt (Estocolmo, 1962) es considerada como una de las más populares escritoras nórdicas del género negro. Antes de dedicarse a la novela, fue periodista de la radio y la televisión pública sueca. Su obra se centra en las novelas de la serie de Gotland protagonizadas por el comisario Anders Knutas y el periodista Johan Berg, así como por sus dos colaboradoras, la policía Karin Jacobsson y la cámara Pia Lilja, todos ellos personajes fundamentales en el desarrollo de la trama. La serie se inició con la publicación de Nadie lo ha visto en 2003. La cuarta víctima es la novena entrega de una serie de la que se han vendido más de dos millones de ejemplares en Suecia y tres millones en el resto del mundo. En la actualidad vive en Canarias y compagina su trabajo de escritora con el de embajadora de la ONG SOS Children Villages.

Sinopsis

Tres encapuchados atracan un furgón blindado de un banco en la tranquila localidad de Klintehamn, en la isla de Gotland. En su huida, atropellan a una niña de seis años que fallece posteriormente en el hospital. Poco después uno de los atracadores es asesinado en la casa de campo donde se refugia la banda. Mientras la policía encuentra el cadáver del atracador y lo relaciona con clubes de motoristas de Gotland, la prensa descubre por medio de un testigo que uno de los atracadores es una mujer. A partir de este momento se producen dos investigaciones paralelas, la oficial, dirigida por el comisario Anders Knutas, y la de la prensa, llevada a cabo por el periodista Johan Berg. Ninguna pista ayudará a descubrir las verdaderas causas de los trágicos acontecimientos posteriores.

Reseña

¿Predecible? Probablemente sí, pero no por ello menos intrigante y más llena de suspense. Leer esta novela, que seguramente se posicionará como un éxito de ventas, es un auténtico placer, pese a que si te apasiona el género negro posiblemente descubras el culpable mucho antes del desenlace final.

Una novela que te seduce más por su estructura que por sus hechos. Nos encontramos ante la clásica novela policial de capítulos cortos, con finales en suspense, y tal vez debido al lugar donde se desarrolla, con unos acontecimientos inesperados para ese ambiente tranquilo, casi idílico, de la isla de Gotland. Un espacio poco poblado, con habitantes que disfrutan de la tan anhelada sociedad del bienestar y donde no es común que sucedan robos y homicidios tan desgarradores que puedan alterar esa calma cotidiana.

Los acontecimientos investigados por la policía y la prensa, actores con papeles antagónicos y complementarios en toda la historia, ocurren porque son la consecuencia de un pasado. Por un lado, el pasado de una parte de los personajes que nos parece plácido, incluso demasiado familiar, cotidiano y aburrido, y al que no le damos importancia, pero que lleva escrito un destino trágico que explicará cómo se engendra el odio en seres cándidos, inofensivos. Por otro, el pasado excesivamente marcado de otra parte de los personajes, tratado a veces de una manera demasiado obvia, como ocurre con la protagonista femenina, donde unos progenitores que destrozaron su infancia y unas compañías que convirtieron el límite de su adolescencia en criminalidad provocarán el robo y el atropello causantes de los acontecimientos posteriores.

Por último, no hay que olvidar la pista falsa, como el título de una obra de Mankell, tan habitual en las novelas policiacas nórdicas. La venganza es siempre el motivo, el punto de partida, pero en este caso la autora nos hace que creamos lo obvio, lo fácil, y atemos cabos demasiado pronto, casi al principio de la trama. Una niña atropellada por unos ladrones en su huida, un padre destrozado, un cuchillo de cocina, una cicatriz y una mano izquierda, unos motoristas con ganas de tomarse la justicia por su cuenta, son la resolución más rápida, pero no dejan de ser pistas falsas. Este es otro de los alicientes de esta novela, hay que ir tejiendo una red de acontecimientos pasados hasta poder encontrar al verdadero culpable y los motivos de su crimen, y el final de cada capítulo nos anima a seguir leyendo, nos engancha, porque nos deja en un suspense que se mantiene en el siguiente capítulo dado que cambia radicalmente de línea argumental. Mari Jungstedt sabe conjugar el suspense de la trama, de la historia, con la vida privada de los personajes, y aunque pueda parecer un poco sensiblero en algunos momentos, es un recurso perfectamente manejado para mantener al lector en vilo durante toda la novela.

Al referirse a las tres autoras nórdicas de novela policial más populares en la actualidad (Mari Jungstedt, Camilla Läckberg y Asa Larsson), Paco Camarasa afirma:

Las tres autoras comparten un lenguaje sencillo, llano, que hace que sus historias se lean fácilmente, sin angustias ni taquicardias. Capítulos cortos, descripciones de los lugares y de las personas, y una naturaleza que todo lo envuelve. Y siempre atienden al pasado, el lugar donde investigar para entender los delitos del presente

(…)

Y las tres nos ofrecen siempre finales sorprendentes en unas novelas donde hay más crueldad y odio que violencia y delincuentes”.

Paco Camarasa (2016) Sangre en los estantes

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Mi nombre escrito en la puerta de un váter, de Paz Castelló

Mi nombre escrito en la puerta de un váter, de Paz Castelló (Umbriel) por  LUIS V

«─No conozco a nadie con una vida más aburrida que la suya. Si no fuera porque a veces se va de putas, ese tipo sería el más triste del universo.»

Sin ahondar en detalles, esta podría ser una definición más que aceptable de la vida de Mauro Santos, uno de los dos protagonistas principales de «Mi nombre escrito en la puerta de un váter», la segunda novela que publica la alicantina Paz Castelló.

Mauro es un escritor frustrado, desdeñado por las editoriales, que subsiste gracias a la pequeña librería que regenta en los bajos de su casa. Acaba de morir su padre, al que sufrió durante muchos años, y ahora vive solo con su loro, quien no para de recordarle algunas de las frases escuchadas al viejo: «¡Mauro! ¡Inútil! ¡Eres un inútil!». Próxima a su casa vive Olvido, de quien lleva enamorado (y no correspondido) toda la vida, y la hija de esta, Cristina, cuya infantil inocencia otorga un halo de luz a su triste vida.

En la acera contraria, Germán Latorre, uno de los rostros más populares de la televisión, ha sabido mantenerse en el candelero supliendo su escaso intelecto con su gran atractivo físico (ya en decadencia), haciendo suyo eso de «donde esté un listo que se quiten los inteligentes».

Ambas vidas se entrecruzan cuando Mauro decide vender a Germán dos de las novelas que le habían rechazado las editoriales, comprometiéndose a escribir para él otras dos. Cuando se publican las dos primeras, bajo el nombre de la estrella mediática, el éxito editorial es inminente, convirtiéndose en superventas con recaudaciones millonarias, siendo además ponderadas por la crítica internacional; este último hecho hace que Mauro decida romper el pacto, poniendo así en peligro la carrera literaria del famoso, que amparado por el prestigio social que le ha dado su nueva profesión de escritor, está pensando en retirarse de la tele. Por si esta situación creara poca tensión entre ambos, Mauro es seleccionado para concursar en un programa que busca nuevos talentos literarios en la misma cadena de televisión donde el poderoso Germán trabaja. Abróchense los cinturones…

«Atravesó los pasillos de la televisión acompañado de la joven azafata, que sonreía todo el tiempo. Tuvo la sensación de estar caminando por las tripas del monstruo.»

Paz Castelló nos adentra por las cloacas de grandes medios de comunicación, propietarios de grupos editoriales, televisiones y periódicos, dejando al descubierto su falta de ética profesional, así como las argucias que emplean para mover sus engranajes en la dirección que les interesa en cada momento.

«¿Presunción de inocencia? M aquello che dici! ¡Esto es la televisión, no un juzgado!»

Una novela atrevida sobre la ridiculez de la fama y el vacío del dinero, que si bien mantiene el misterio hasta el final, es en su parte central donde nos dejará noqueados, con un golpe de efecto fulminante donde la autora reinventa la novela, dando una vuelta de tuerca al argumento. La policía ha de tomar cartas en el asunto, y lo que había sido una mezcolanza de amores y peligros manifiestos, se convierte en un ajusticiamiento en toda regla, y es que, sabía lo que se traía entre manos quien escribió esta frase en la puerta de un váter: «El día que encontré el camino que la vida me había marcado, entendí que ya para entonces yo mismo había sido capaz de construirme otro.»

COMPRAR: Mi nombre escrito en la puerta de un váter.