La cuarta víctima, de Mari Jungstedt

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La cuarta víctima de Mari Jungstedt – Novela policiaca – Maeva por FERNANDO TERRADEZ 

Pero no había aprovechado la ocasión, lo había echado todo a perder. Entendía muy bien que ella podría haber hecho las cosas de otra manera. No era tan estúpida.

Aunque, en cierta manera, también era culpa de ellos”

Mari Jungstedt La cuarta víctima

Biografía

Mari Jungstedt (Estocolmo, 1962) es considerada como una de las más populares escritoras nórdicas del género negro. Antes de dedicarse a la novela, fue periodista de la radio y la televisión pública sueca. Su obra se centra en las novelas de la serie de Gotland protagonizadas por el comisario Anders Knutas y el periodista Johan Berg, así como por sus dos colaboradoras, la policía Karin Jacobsson y la cámara Pia Lilja, todos ellos personajes fundamentales en el desarrollo de la trama. La serie se inició con la publicación de Nadie lo ha visto en 2003. La cuarta víctima es la novena entrega de una serie de la que se han vendido más de dos millones de ejemplares en Suecia y tres millones en el resto del mundo. En la actualidad vive en Canarias y compagina su trabajo de escritora con el de embajadora de la ONG SOS Children Villages.

Sinopsis

Tres encapuchados atracan un furgón blindado de un banco en la tranquila localidad de Klintehamn, en la isla de Gotland. En su huida, atropellan a una niña de seis años que fallece posteriormente en el hospital. Poco después uno de los atracadores es asesinado en la casa de campo donde se refugia la banda. Mientras la policía encuentra el cadáver del atracador y lo relaciona con clubes de motoristas de Gotland, la prensa descubre por medio de un testigo que uno de los atracadores es una mujer. A partir de este momento se producen dos investigaciones paralelas, la oficial, dirigida por el comisario Anders Knutas, y la de la prensa, llevada a cabo por el periodista Johan Berg. Ninguna pista ayudará a descubrir las verdaderas causas de los trágicos acontecimientos posteriores.

Reseña

¿Predecible? Probablemente sí, pero no por ello menos intrigante y más llena de suspense. Leer esta novela, que seguramente se posicionará como un éxito de ventas, es un auténtico placer, pese a que si te apasiona el género negro posiblemente descubras el culpable mucho antes del desenlace final.

Una novela que te seduce más por su estructura que por sus hechos. Nos encontramos ante la clásica novela policial de capítulos cortos, con finales en suspense, y tal vez debido al lugar donde se desarrolla, con unos acontecimientos inesperados para ese ambiente tranquilo, casi idílico, de la isla de Gotland. Un espacio poco poblado, con habitantes que disfrutan de la tan anhelada sociedad del bienestar y donde no es común que sucedan robos y homicidios tan desgarradores que puedan alterar esa calma cotidiana.

Los acontecimientos investigados por la policía y la prensa, actores con papeles antagónicos y complementarios en toda la historia, ocurren porque son la consecuencia de un pasado. Por un lado, el pasado de una parte de los personajes que nos parece plácido, incluso demasiado familiar, cotidiano y aburrido, y al que no le damos importancia, pero que lleva escrito un destino trágico que explicará cómo se engendra el odio en seres cándidos, inofensivos. Por otro, el pasado excesivamente marcado de otra parte de los personajes, tratado a veces de una manera demasiado obvia, como ocurre con la protagonista femenina, donde unos progenitores que destrozaron su infancia y unas compañías que convirtieron el límite de su adolescencia en criminalidad provocarán el robo y el atropello causantes de los acontecimientos posteriores.

Por último, no hay que olvidar la pista falsa, como el título de una obra de Mankell, tan habitual en las novelas policiacas nórdicas. La venganza es siempre el motivo, el punto de partida, pero en este caso la autora nos hace que creamos lo obvio, lo fácil, y atemos cabos demasiado pronto, casi al principio de la trama. Una niña atropellada por unos ladrones en su huida, un padre destrozado, un cuchillo de cocina, una cicatriz y una mano izquierda, unos motoristas con ganas de tomarse la justicia por su cuenta, son la resolución más rápida, pero no dejan de ser pistas falsas. Este es otro de los alicientes de esta novela, hay que ir tejiendo una red de acontecimientos pasados hasta poder encontrar al verdadero culpable y los motivos de su crimen, y el final de cada capítulo nos anima a seguir leyendo, nos engancha, porque nos deja en un suspense que se mantiene en el siguiente capítulo dado que cambia radicalmente de línea argumental. Mari Jungstedt sabe conjugar el suspense de la trama, de la historia, con la vida privada de los personajes, y aunque pueda parecer un poco sensiblero en algunos momentos, es un recurso perfectamente manejado para mantener al lector en vilo durante toda la novela.

Al referirse a las tres autoras nórdicas de novela policial más populares en la actualidad (Mari Jungstedt, Camilla Läckberg y Asa Larsson), Paco Camarasa afirma:

Las tres autoras comparten un lenguaje sencillo, llano, que hace que sus historias se lean fácilmente, sin angustias ni taquicardias. Capítulos cortos, descripciones de los lugares y de las personas, y una naturaleza que todo lo envuelve. Y siempre atienden al pasado, el lugar donde investigar para entender los delitos del presente

(…)

Y las tres nos ofrecen siempre finales sorprendentes en unas novelas donde hay más crueldad y odio que violencia y delincuentes”.

Paco Camarasa (2016) Sangre en los estantes

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