Pisa mi corazón, de Elisa Beni

compartir

Pisa mi corazón – Elisa Beni por Alberto Pasamontes

En Pisa mi corazón (Almuzara, 2017), la periodista Elisa Beni nos presenta un thriller que escarba en las pasiones ocultas de los estratos más altos de la sociedad. Hombres poderosos, por encima del bien y del mal, acostumbrados a manipular, a conspirar, a imponer su voluntad a todo el que le rodea sin importar nada ni nadie. Quizás, hombres aburridos que tienen absolutamente todo y que buscan emociones fuertes yendo siempre un paso más allá. Seremos testigos de las maniobras de las grandes empresas, grupos de poder, lobbies, corporaciones; también de los políticos, de miembros del gobierno, de la judicatura, por mantener sus privilegios y cuotas de negocio.

La novela comienza con una sesión de sado extremo tras la que Enrique González-Weimar, uno de los principales empresarios del país, pierde la vida. Que no piense nadie que estamos ante una copia o versión de las sombras del señor Grey. Afortunadamente. La misma autora se encarga de tomarse un poco a pitorreo ese tipo de novelas en un pasaje del libro. Aquí el sado está tratado en su justa medida, contando lo necesario para el desarrollo de la trama, y sabiendo huir, con magnífico criterio, de escabrosidades innecesarias.

La idea es buena y el tema interesante, pero queda un sabor agridulce al comprobar que hay numerosos altibajos a lo largo de la novela, alternando capítulos productivos y que llegan a enganchar, con otros que pierden fuelle y que no parecen llevarnos a ningún sitio. En ocasiones, Beni peca de un exceso de narración introspectiva por parte de los personajes que lastra la lectura. No es que la historia no avance, ni siquiera que haya paja, que no la hay, o muy poca (son poco más de 300 páginas), sino que el modo elegido para contarlo no ha sido el más apropiado desde el punto de vista novelístico. Posiblemente, la profesión de la autora, su tendencia al texto periodístico, tenga algo que ver en esto. Las descripciones son acertadas, así como los ambientes y la construcción de personajes, claramente definidos. También las conversaciones son convincentes, excepto una que se produce entre la viuda y el hijo del empresario asesinado, que me resultó ridícula y estirada. Pero, insisto, es una excepción dentro del conjunto de la novela.

Según se acerca el desenlace (en especial al hilo de la reaparición, después de muchas páginas, del personaje de Claudia, una dómina que hace valer su condición y personalidad para someter al lector, y que es, desde el primer momento, la principal sospechosa del asesinato del empresario), la novela gana en ritmo y cadáveres, algo que agradecemos después de esos altibajos que comentaba más arriba. Así, son los últimos capítulos los que más se disfrutan de todo el libro.

En resumen, un thriller (no novela negra, aunque la editorial le ponga esa etiqueta para subirse al carro) no tan palpitante como nos vende la contraportada, a ratos agradable, que se deja leer pero que no ha sido exprimido al cien por cien por su autora. Aceptable.

Comprar: Pisa mi corazón

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *