Reseña: Soledad, de Carlos Bassas Del Rey

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Carlos Bassas del Rey

CARLOS BASSAS DEL REY

Autor: Carlos Bassas del Rey (Barcelona, 1974) trabaja como juntaletrasde fortuna, labor que equilibra con la docencia y la escritura de guiones. En el 2007 ganó el Premio Plácido al Mejor Guión de Género Negro en el IX Festival Internacional de Cine Negro de Manresa. En el 2012 publicó su primera novela, Aki y el misterio de los cerezos (Toro Mítico), y ganó el Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona con El honor es una mortaja (Tapa Negra). En 2015 llegó Siempre pagan los mismos (Alrevés), ganadora del Tormo Negro, y una nueva entrega de la saga japonesa Aki, El Misterio de la Gruta Amarilla (Quaterni). En el 2016 publicó el libro de haiku Mujyokan (Quaterni), la novela corta La puerta Sakurada (Ronin Literario) y Mal trago (Alrevés), y en el 2018, El samurái errante (Quaterni). Ese mismo año publicó su última novela negra, Justo (Alrevés), que ha sido nominada a varios premios, entre ellos el Hammet.

 

Soledad, de Carlos Bassas

Soledad, de Carlos Bassas del Rey por Graziella Moreno, edita Alrevés editorial

Sinopsis: El dolor por la muerte de un hijo es innombrable y se manifiesta de modos muy distintos. También lo hacen la soledad, el vacío, el miedo, la culpa y la rabia que traen consigo saber que esa vida ha sido arrebatada. De la noche a la mañana, Soledad se convierte en la madre muerta de una niña muerta. El inspector Romero, encargado de investigar el caso, vivirá su propio calvario tratando de descubrir la verdad. La de la muerte de la niña y otra que solo le atañe a él.

 

Reseña:Hace años, en un festival de novela negra preguntaban a los escritores si escribir era un dolor o un placer. La mayoría optaban por una u otra opción y cuando me llegó el turno, respondí que para mí, escribir es ambas cosas. Como puede serlo también leer. Leer historias como ésta.

Soledad es el título de una novela, es el nombre de una de sus protagonistas, es la dolorosa historia de dieciséis días, es el sentimiento que planea en todas las escenas. En la portada, un solitario árbol, con sus ramas desnudas, se recorta en un cielo gris y atrae la atención del lector, al que el autor no engaña en ningún momento. Le advierte, le avisa, le anticipa, que va a encontrar “la historia de un crimen, la historia de dos fantasmas, la historia de cuatro muertos” y un torrente de emociones que prometen no dejarle indiferente. Bassas lo consigue no solo con la crudeza de lo que cuenta, con esa manera de narrar, elegante, visual, con esas dos voces que se alternan, que escuchas en tu cabeza, una y otra vez. Soledad y Romero, Romero y Soledad, que llegan a obsesionarte, con las palabras justas, precisas, usadas a modo del cirujano que sabe que no puede equivocarse si quiere hacer bien su trabajo. Lo consigue porque es una historia real, un espejo en el que mirarnos, aunque puede ser que no nos guste lo que veamos, y en la que a medida que la lectura avanza, comprobaremos hasta qué punto somos víctimas de nuestros prejuicios:

Todo tiene su precio.
No pertenecemos a nadie.
No pertenecemos a nada.
Nada ni nadie nos pertenece, ni siquiera el agujero en el que nos entierran, tampoco el polvo que dejamos atrás”

La peor de las pesadillas para un progenitor es enfrentarse a la muerte de un hijo, a ese vacío, a esa nada, al reloj vital que se ha detenido para siempre. La parte más dura del trabajo de un policía enredado con su pasado, enfrentarse a la muerte de una adolescente que empezaba a transitar en un mundo de adultos, despojándose poco a poco de las capas de la infancia. Ese golpe tan cruel lleva a Soledad como madre, y a Romero como investigador, a embarcarse, cada uno con sus propias motivaciones, con sus lastres, con sus fantasmas, en esa búsqueda de la verdad, del por qué, del quién. Hallar a ese culpable contra el que dirigir la rabia, el dolor, el miedo y desde luego, la culpa. Y el autor advierte:

“No eres consciente aún de que la verdad no libera, sino que lo calcina todo a su paso”

Novela de lectura y de relectura imprescindible, para percibir, para comprender, para entender, en definitiva, que escribir va más allá de contar una historia, exige ese dolor y ese placer que vas a regalar al lector. Las historias son reliquias, fragmentos de un mundo preexistente que no han salido a la luz. La frase no es mía, es de Stephen King, y es la esencia del trabajo del escritor. Soledad, es ese fragmento de nuestro mundo que ha visto la luz gracias a Carlos Bassas. Disfrutadla.

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