Archivo de la etiqueta: araminta hall

Reseña nuestro juego más cruel, de Araminta Hall

Nuestro juego más cruel, de Araminta Hall

Nuestro juego más cruel, de Araminta Hall, Grijalbo por Germán González

Las novelas de personajes tienen una peculiaridad: Son las que ponen en jaque a un escritor ya que si no consiguen superar la barrera de grises que tiene el alma humana y plasmarla en toda su integridad puede quedar una lectura muy descafeinada. Además, en el género negro se le puede aplicar un matiz a este principio. Al quedar en manos la novela de un único narrador se nos presenta un punto de vista casi lineal durante toda la historia lo que dificulta crear la atmósfera de suspense adecuada y permitir al lector implicarse. Hay quien lo resuelve con una maestría que siempre superará al resto de mortales como Agatha Christie en ‘ El asesinato de Roger Ackroyd’, una de sus mejores obras que no acostumbra a estar entre las más recordadas de la autora inglesa.

Vaya por delante reconocer la valentía de Araminta Hall ante este reto y la dificultad, nada desdeñable, de ponerse en la mente del asesino. No les destripo nada ya que es algo que se sabe en las primeras páginas de la novela. Ante una sociedad cada vez más sensibilizada con la violencia de género no era fácil dar voz a un acosador y la autora se mete en su mente para mostrar los amplios matices grises que presenta una persona atormentada y obsesionada. El personaje de Mike pasa a lo largo de la primera parte de la novela (mucho más amplia, cansada y reiterativa que la segunda) de ser repelido por el lector a comprendido y despertar algunas (pocas) simpatías.

Sin embargo, la novela que se crece en su segunda parte mostrando un golpe de efecto digno de las mejores del género. Con el inicio del juicio y pese a que todo sigue el punto de vista de Mike, el personaje principal cambia y la autora centra la narración en la relación de la pareja protagonista. Si antes se tenía claro hasta qué punto un acosador obsesivo puede generar maldad, a veces si ser consciente de ella al estar en su propia fantasía, la revelación de un segundo punto de vista (la autora está muy hábil con la aparición del abogado de Mike) sobre los mismos hechos provocan que te cuestiones todo lo leído.

Y esa es la principal virtud del libro. Crear lentamente una duda y no cerrarla, dejar que el lector sea uno más del jurado que ha visto todo el proceso del acosador y como, por demostrar que no todo es blanco o negro, se nos presentan esos matices que recuerdan que siempre existirá la verdad, la verdad que vive cada protagonista de un suceso y la verdad judicial, que es la aceptada por la mayoría de los ciudadanos ante la imposibilidad de conocer la primera.

Y esa es el principal fallo de la novela. La necesidad de conocer otros puntos de vista, otros detalles que faciliten tener una comprensión más clara del personaje principal femenino, Verity, y no dejarlo como alguien frío, distante y sin sentimientos. La trampa de la autora es usar la visión del acosador narrando la novela para luego poder calificar una decisión judicial como meramente patriarcal. Al explicar las razones de Mike para actuar y vislumbrar las de Verity por las rendijas que nos deja la visión enfermiza y enamorada del narrador, la autora tiende a justificar un comportamiento que le sirve para lanzar su mensaje contra el machismo en las instituciones y en la sociedad, en esta caso personificado en la administración judicial y los medios de comunicación, pese a que la historia está cargada de muchos más matices. Si decíamos al principio que un personaje crece en grises y nadie es blanco o negro, sus consecuencias también los tienen.

Para apuntalar su mensaje, tan bien difundido por la declaración final ante los medios de comunicación de la abogada de Verity, la autora se sirve de una práctica sexual poco habitual de la pareja, que a veces es el hilo argumental de la obsesión de Mike, y que acaba en pieza esencial en el juicio. Lo que un personaje ve como la más íntima conexión entre dos personas es retorcido por la autora como una de las claves de la sentencia y la excusa perfecta para atacar la falsa moralidad de la sociedad (en este caso la inglesa ya que la novela sucede en este país, aunque puede ser extensible a otros) que centra en la actuación de tribunales y periodistas. Sin embargo, hacer creer que un jurado juzga un juego sexual y no un crimen dota de cierta simpleza a una historia que tiene la extraña habilidad de despedir al lector con una duda y que no le importe.

‘Nuestro juego más cruel’ narra la historia de Mike y Verity. Llevaban nueve años juntos y su relación era especial y les encantaba llevarla al límite con un juego muy personal, irresistible, con una mezcla de amor y deseo. Por eso, cuando Mike recibe la invitación a la boda de Verity sabe que lo único que ella quiere es que juegue, y el jugara hasta el final. Araminta Hall comenzó su carrera en el periodismo como escritora de la revista Bliss para adolescentes y se convirtió en editora de Salud y Belleza de New Woman. Tiene varios libros publicados en Reino Unido pero ‘Nuestro juego más cruel’ es el primero traducido en español, así como a otros idiomas.

Comprar: Nuestro juego más cruel