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José Ramón Gómez Cabezas nos recomienda sus novelas negras

cabezasJosé Ramón Gómez Cabezas – El ataque Marshall

Estas son 5 de mis novelas negras preferidas, al menos aquellas, que tuvieron la virtud de descubrirme nuevos paisajes literarios y que aún recuerdo con especial cariño. Esta mini lista igual requiere una más amplia justificación, dada la antigüedad de algunos títulos y quizás también, el corto recorrido en primer plano y estanterías que algunas de ellas tuvieron.

sucios

Mundos sucios de José Latour. Fue el primero, al menos el que yo leí, luego Semana negra de Gijón fue descubriéndome autores y amigos, tan interesantes como Latour, Justo Vasco, Amir Valle, Lorenzo Lunar, mucho más tarde descubría a Padura. Esa Cuba con sombras sí que era la que yo conocí en el año 98. Un tipo de literatura tan negra como la desesperanza. Imprescindibles.

 

 

mara

La Mara de Rafael Ramírez Heredia. Ganó el Hammet en el 2005 y lo que a mí me sorprendió fue el respeto que todos los autores le reconocían al maestro Heredia. Esta novela fue un gran descubrimiento y aun hoy recuerdo la cantidad de emociones que me provocaba, desde el rechazo hasta la admiración más morbosa. Nada convencional, pero acongojante por lo realista. 

 

 

 

 

 

las-marismasLas marismas de Arnardul indridason. Probablemente no sea el primero, mucho antes nos conquistaron tanto Mankell, como Maj Sjöwall y Per Wahlöö, durante, estuvieron Larsson y todos lo que quisieron los editores, después, o quizás a la par, Nesbo, y podía ser válido haber traído cualquiera de los mencionados, pero Indridason me conquistó, puede que por el paisaje aún más decadente que en todas las otras, porque estuviera ambientada en una isla maravillosa como Islandia dónde nunca ocurre nada o puede simplemente, porque fuera muy, pero que muy bueno este autor.

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camino-de-idaCamino de ida y Chamamé de Carlos Salem y Leonardo Oyola. La semana negra del 2008 me descubrió a estos dos autores inigualables, de los que podría recomendar cualquiera de sus novelas, pero esas dos primeras fueron como conocer a esa chica. Argemí y mucho otros venían de allá con un pasado que te da fuerzas de vendaval. Estos dos, no la necesitaban, su fuerza era otra, igual de arrolladora, con la misma intensidad, pero con matices de hierba mate sabor desencanto. Además, publicada por una pequeña editorial (Salto de página) que no paró de cosechar éxitos posteriores con el propio Salem, Biedma, Luján y un largo etcétera de imprescindibles también

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la-feriaLa feria del crimen. La recopilación de cuentos que Lengua de trapo publicó en el 2007 la guardo entre mis favoritas. Los 18 relatos que contienen, por un lado, denotan la cantidad de buenos autores que poseen nuestro vecinos del norte y por otro, la incomprensible certeza de no tener traducidos a muchos de ellos. Problemas de traducción, alegan los que tiene más contacto con editores. Lo cierto es que se la recomiendo si quieren leer uno de los mejores libros de relatos que yo me haya echado a la vista, aunque si se encolerizan luego porque no encuentran más publicaciones de muchos de los autores, no lo paguen conmigo, yo les advertí.

El ataque Marshall, de José Ramón Gómez Cabezas

el ataque marshall

El ataque Marshall, de José Ramón Gómez Cabezas por David Gómez

José Ramón Gómez Cabezas, seguro que os suena si sois asiduos visitantes de páginas negrocriminales como Calibre 38, Prótesis o Fiat Lux en la que ha publicado reseñas, artículos y algunos relatos. Además ha sido jurado en diversos premios literarios y actualmente es el presidente de la Asociación Novelpol (Amigos de la Literatura Policial).

Con este currículum y con novelas como Réquiem por la bailarina de una caja de música (Ledoria 2009) o Orden de busca y captura para un ángel de la guarda (Ledoria 2012) no es de extrañar que haya salido de sus manos una novela tan negra como El ataque Marschall.

«El ataque Marshall consiste en sacrificar un peón central a cambio de un potentísimo ataque con todas las piezas contra un enroque blanco poco protegido.»

De un tiempo a esta parte la polémica con el negror de las novelas ha llenado páginas y páginas de internet y por eso muchas veces nos guardamos lo que escribimos reseñas de indicar cualquiera de los tonos de negro (asfalto, gris, negro puro, noir,..), pero creo que después de leer la novela de José Ramón y viendo el poso de meconio que ha dejado en mí, el adjetivo negro se puede ajustar a la definición de la novela.

No es una novela de fácil lectura. Con ello quiero indicar que nos es de aquellas que te sientas a leer y vas pasando las páginas con tranquilidad. Desde las primeras páginas la pesada prosa acompaña a las duras escenas de tortura. Estamos la España de 1952 y así iban las cosas, te señalaban con el dedo y tenías que rezar para que no te mataran al torturarte para que confesaras incluso algo que no habías hecho. Y eso en la novela se hace palpable y te escupe la cara.

La novela continua sin respiro para el lector. Viajamos al 1959 para pasear por las calles de Barcelona y comprobar con El Molino brillaba con luz propia o para comprar una de las novelas de Silver Kane por diez céntimos o veremos cómo las enamorados se tenían que esconder en los cines para meterse mano. Pero también, en mi caso, para ver como se hacía realidad el mito del barrio gótico de Barcelona. Siempre me habían dicho que allí pasaban cosas y por suerte, y más desde 1992, no las he vivido. En la novela se hacen presentes y algunas son bastante sórdidas completando ese tul negro que tenemos sobre nuestras cabezas desde el inicio de la lectura.

«Te he traído este librito, se titula el ataque Marshall y otras aperturas. Lo he intentado leer pero sigo sin entender una puñetera mierda.[…] Al final todos los peones caímos. No sé jugar al ajedrez.»

Una complicada trama con tanta información que a veces piensas que no podrás conectar todos los cables. Se nota el arduo trabajo de José Ramón para tejer todo el entramado de la novela.

Además, la intriga de saber la relación que existe entre todo lo que estamos leyendo y la esvástica de la portada. Algunas pistas, pocas a decir verdad, te dan los  pequeños capítulos salpicados en medio de la trama situados en 1945.

No será hasta las páginas finales cuando se conecte la historia y podáis descansar vuestras neuronas intentando ligar cabos.

Una novela de esas que dejan al lector, vamos a decirlo, cansado, pero satisfecho.

 

 

 

COMPRAR : El ataque Marshall

Editorial: Serial Ediciones

Páginas: 308