Archivo de la etiqueta: novela negra española

Reseña: Soy la venganza de un hombre muerto, de Alberto Valle

Soy la venganza de un hombre muerto, de Alberto Valle. Alrevés por Josevi.

¿Quién es Miguel Morera verdaderamente? Guillermo Arganda, inspector de la Brigada de Investigación Criminal que patea los arrabales de la Barcelona inhóspita, fétida y cerril de 1952, cree saberlo.

Reseña:

Comenzaré destacando lo que es para mí uno de los mejores aspectos que tiene la novela, su capacidad para contar todos los acontecimientos y episodios como una narrativa personal, utilizando para ello únicamente la primera persona para todos y cada uno de los personajes, varios y variados, con lo que se obtiene al mismo tiempo muchas novelas en una sola, cada personaje cuenta la suya. Pero no limitándose a contar el mismo hecho desde ópticas diferentes, sino a contar como viven ellos mismos los pasajes de la novela en la que intervienen. Imaginad como se puede narrar en primera persona la propia muerte. Excelente.

Hay más. Tres épocas, tres sociedades. Principios de los 50, finales de los 60 y principios de los 80. De manera lineal, nada de continuos flashback yendo y viniendo, simplemente avanzamos de una época a la siguiente, sin volver atrás, cada una más diferente que la anterior, afortunadamente.

Partiremos de los tiempos en que la famosa franquista Brigada de Investigación Criminal ejercía en Barcelona, cuyo auténtico comisario jefe Tomás Gil Llamas, que interviene en la novela bajo su propio nombre, elogió en su famoso libro “Brigada Criminal” allá por 1955 y de la que también expuso sus bondades el cine, y que Alberto Valle, el autor, narrando sus métodos violentos, brutales e inhumanos rectifica dejando claro que la bondad y la generosidad no eran precisamente sus principios más destacados. De ahí nos encaminaremos a la época de cambios políticos y culturales de mayo del 68 (al menos en Europa y de la que algo consiguió entrar en España) hasta la verdadera liberación en España, muerto el caudillo, que supusieron los años 80, con todo lo bueno y malo que conllevó. Únicamente una constante a lo largo de la narración, los ricos siguen siendo ricos, poderosos y corruptos, y los pobres, pues eso, pobres y pagapatos. Crítica social.

Los personajes, de todas clases, empresarios y políticos, como no, corruptos, obreros, fregasuelos, prostitutas, funcionarios y secretarias, vagos y maleantes, presidiarios, camareros y gogós, camellos, hippies y yonkis. De buen y mal corazón, inocentes e ignorantes o avispados y ladinos, como la vida misma, una sociedad barcelonesa que ha ido transformándose y albergando los tipos propios del género a lo largo de estas tres décadas.

En cuanto a la temática, la venganza, es una de las recurrentes de la novela negra, uno de sus más firmes puntales con la que se han logrado de las mejores historias con las mejores plumas. Viene aderezada con una secreta suplantación de identidad, lo que le da a la narración unos ingredientes espléndidos.

Una apuesta ciertamente innovadora.

Comprar: La venganza de un hombre muerto

 

Reseña: Prohibido fijar cárteles, de Paco Gómez Escribano.

Prohibido fijar cárteles

Prohibido fijar cárteles, de Paco Gómez Escribano por Josevi, editorial Milenio.

“Si alguien hubiera esperado más efusividad después de tantos años sería porque no sabe que en el barrio, la efusividad, la alegría y todas las demás mierdas se fueron filtrando lentamente por las rendijas de las alcantarillas.”

Si alguien dentro de cincuenta años se dedicara a editar una antología de la novela negra en España de principios de este puto siglo XXI, perdón se me contagia el lenguaje de El Tije y de El Lejía, Paco Gómez Escribano constará sin duda como uno de los principales autores de este puto (otra vez) subgénero quinqui o como al susodicho le salga del bálano definir este tipo de historias.

Arrastra, como sin duda pasa en las anteriores novelas un humor tan sarcástico y pesimista que destroza los ánimos hasta del más pintado, sobre todo del de aquel que se cree que vive en un barrio medio-alto porque no quiere mirar atrás. Un nuevo mundo que los del barrio de Canillejas saben que es un invento de quienes quieren mantenerse alejados. Salieron de éste. Es su pena. Son muchos.

Un barrio real en el que a menudo se desprecia la vida, donde se desconoce la palabra “futuro” ni nada que se le parezca. Una hostia de realidad y de miseria, un mundo que la frívola televisión únicamente utiliza para mantener sus mierdas de audiencias y para mostrarnos aquello de lo que nos interesa mantenernos apartado, de lo que debemos de dar gracias de no pertenecer aunque hayamos nacido en su seno.

A groso modo la sinopsis sería la siguiente: El Lejía vuelve al barrio después de estar media vida en distintos destinos internacionales con su unidad en la Legión. En el bar del Chino se encuentra con el Tijeras, uno de sus antiguos amigos. A ellos se une el Pipo, otro antiguo amigo al que han soltado de la cárcel porque tiene una enfermedad terminal. Los tres tienen un turbio pasado de drogas y delincuencia que han dejado atrás. Ya solo quieren beber y estar tranquilos, pero la vida no es como se desea, sino como viene. Y una mafia rumana viene a alterar la concordia.

A mí, personalmente es una historia que me interesa, con unos personajes fascinantes y que gozan de algo que los demás no tenemos cojones (otra vez El Tije) de desprendernos: el miedo, el miedo a perder la poca miseria que poseemos, y que nuestro trío (El Tije, El Lejía y el Pipo) y algunos otros ya nos les queda, la miseria me refiero. Sería una liberación perder el miedo a perder. En el fondo no sé si es envidia.

Una novela que puede presumir de uno de sus criterios fundacionales, la crítica social. No sé si es una intención de Paco, permíteme, pero si no fue así tiene en este sentido su peso en oro. No todo es como nos lo enseñan. Este mundo, a pesar de los medios, continúa existiendo, al menos como a mí me enseñaron y nunca, nunca se deben olvidar las propias raíces aunque no sean encomiables.

Comprar: Prohibido fijar cárteles