Archivo de la etiqueta: novela negra

Reseña: De otro lugar, de Óscar Montoya

De otro lugar, de Óscar Montoya

De otro lugar – Óscar Montoya – ADN Alianza de novelas por Alberto Pasamontes

Antonio Tojeira es gallego. Como tal, tiene un modo peculiar de ver la vida.

…no voy a deciros nada, ni que sí ni que no, así que ya podéis esperar. Los gallegos tenemos esa facultad. Podemos estar en un estrado mirando al público durante horas sin decir nada o diciendo cosas que no significan absolutamente nada. Es un gen nuestro, nihilista, por eso os resultamos tan exóticos.

Además de eso, Antonio Tojeira no es lo que se dice valiente. Eso no es por ser gallego. O sí, cualquiera sabe. Aunque tampoco se le puede llamar cobarde, eso no. Se toma la vida con calma y el trabajo también. Por cierto, da la casualidad de que es policía. Pero no un policía vocacional, sino porque… bueno, porque la vida a veces no va por donde uno la espera.

Antonio Tojeira está convencido de que los extraterrestres viven entre nosotros y de que el propio Jesucristo es un extraterrestre. Ah, sí. Se me olvidaba: nuestro protagonista vive en Alicante a principios de los años ochenta, y tiene esas pintorescas creencias porque es un ferviente admirador de J.J. Benitez y su Caballo de Troya, del doctor Jiménez del Oso y de Félix Rodríguez de la Fuente. Disfruta del clima, del sol, de las guiris en bikini, del Interviu, de los gin-tonics, y tiene una medio novia con derecho a roce que le echa las cartas. Sufre con el agua del grifo de Alicante, absolutamente imbebible (eso no ha cambiado con los años), y con una relación más que tirante con su madre. Claramente, la balanza de los pros pesa más que la de los contras, así que Antonio Tojeira se siente afortunado.

Pero claro, a este mundo hemos venido a sufrir, y más los protagonistas de una novela negra. Porque esta, además de distendida y ligera, no deja de ser una novela negra, y Antonio Tojeira verá su tranquila existencia turbada por dos acontecimientos imprevistos. A saber y a saber qué, que diría el gran Ángel de Andrés: la aparición de un cachorro de las juventudes de Fuerza Nueva decapitado bajo el Talgo Alicante-Madrid (no olvidemos las fechas en las que nos movemos), y una orden de la capital que exige el traslado de uno de los inspectores de la comisaría al agitado País Vasco de la transición. Como podrán suponer, nuestro hombre tiene todas las papeletas.

De otro lugar es una estupenda novela. Narrada en primera persona, uno llega a empatizar con el inspector Tojeira a pesar de sus muchos defectos y sus pocas virtudes. Los capítulos cortos, el tono de humor aderezado con un cierto desánimo que impregna toda la novela y el lenguaje coloquial y directo hacen de ella una lectura distendida y ligera, como he dicho más arriba, pero no por ello insulsa o carente de mensaje.

¿Nadie ha advertido que, en este país, cuanto más analfabeto es uno, más osado es? Yo no digo que sea una lumbrera, ya me gustaría. Lo único que digo es que con cuatro datos puedo salir del paso, y eso es lo más parecido a tener cultura.

Casi desde la primera página Óscar Montoya desliza magníficas reflexiones que, sorprendentemente, estaban tan vigentes en 1981 como lo están ahora, cuando algunos nostálgicos del oscuro régimen de otro gallego parecen resurgir de sus cenizas.

¿Esa es la clase de chusma a la que se le sale el corazón por la boca al escuchar el himno?

Y es que, por desgracia, parece que muchos hemos olvidado las consecuencias de seguir ciertas ideologías. En este país y en el resto del planeta, que para eso los españoles no tenemos la exclusiva, como casi en todos los campos. No solo eso; Montoya atiza con afinada puntería, entre otros objetivos, a la trastienda de la política, a los fanatismos, a los nacionalismos, al absurdo sentido gregario de pertenencia al grupo y el desprecio del pensamiento crítico individual.

Nada me asfixia tanto como el sentimiento de comunidad, de pertenecer a algo.

Con todos estos detalles, no me digan que no les han entrado unas ganas tremendas de hacerse con la novela. Háganlo, no lo duden. Solo el final me dejó un ligero regusto amargo, y es que, aunque funciona, peca de simple y no acaba de alcanzar el clímax. Eché de menos algo más de ritmo en las últimas páginas y una resolución más elaborada para una novela que, por lo demás, es tremendamente entretenida y que supone un magnífico debut para Óscar Montoya tanto en la novela negra como en la edición tradicional, pues su anterior obra, Últimos días de maternidad, apareció autopublicada en Amazon en 2017 bajo el seudónimo de Montoya Jackson.

Para que luego digan que de la autopublicación no sale nada bueno.

Comprar: De otro. lugar

Reseña: Prohibido fijar cárteles, de Paco Gómez Escribano.

Prohibido fijar cárteles

Prohibido fijar cárteles, de Paco Gómez Escribano por Josevi, editorial Milenio.

“Si alguien hubiera esperado más efusividad después de tantos años sería porque no sabe que en el barrio, la efusividad, la alegría y todas las demás mierdas se fueron filtrando lentamente por las rendijas de las alcantarillas.”

Si alguien dentro de cincuenta años se dedicara a editar una antología de la novela negra en España de principios de este puto siglo XXI, perdón se me contagia el lenguaje de El Tije y de El Lejía, Paco Gómez Escribano constará sin duda como uno de los principales autores de este puto (otra vez) subgénero quinqui o como al susodicho le salga del bálano definir este tipo de historias.

Arrastra, como sin duda pasa en las anteriores novelas un humor tan sarcástico y pesimista que destroza los ánimos hasta del más pintado, sobre todo del de aquel que se cree que vive en un barrio medio-alto porque no quiere mirar atrás. Un nuevo mundo que los del barrio de Canillejas saben que es un invento de quienes quieren mantenerse alejados. Salieron de éste. Es su pena. Son muchos.

Un barrio real en el que a menudo se desprecia la vida, donde se desconoce la palabra “futuro” ni nada que se le parezca. Una hostia de realidad y de miseria, un mundo que la frívola televisión únicamente utiliza para mantener sus mierdas de audiencias y para mostrarnos aquello de lo que nos interesa mantenernos apartado, de lo que debemos de dar gracias de no pertenecer aunque hayamos nacido en su seno.

A groso modo la sinopsis sería la siguiente: El Lejía vuelve al barrio después de estar media vida en distintos destinos internacionales con su unidad en la Legión. En el bar del Chino se encuentra con el Tijeras, uno de sus antiguos amigos. A ellos se une el Pipo, otro antiguo amigo al que han soltado de la cárcel porque tiene una enfermedad terminal. Los tres tienen un turbio pasado de drogas y delincuencia que han dejado atrás. Ya solo quieren beber y estar tranquilos, pero la vida no es como se desea, sino como viene. Y una mafia rumana viene a alterar la concordia.

A mí, personalmente es una historia que me interesa, con unos personajes fascinantes y que gozan de algo que los demás no tenemos cojones (otra vez El Tije) de desprendernos: el miedo, el miedo a perder la poca miseria que poseemos, y que nuestro trío (El Tije, El Lejía y el Pipo) y algunos otros ya nos les queda, la miseria me refiero. Sería una liberación perder el miedo a perder. En el fondo no sé si es envidia.

Una novela que puede presumir de uno de sus criterios fundacionales, la crítica social. No sé si es una intención de Paco, permíteme, pero si no fue así tiene en este sentido su peso en oro. No todo es como nos lo enseñan. Este mundo, a pesar de los medios, continúa existiendo, al menos como a mí me enseñaron y nunca, nunca se deben olvidar las propias raíces aunque no sean encomiables.

Comprar: Prohibido fijar cárteles

Reseña: Soledad, de Carlos Bassas Del Rey

Carlos Bassas del Rey

CARLOS BASSAS DEL REY

Autor: Carlos Bassas del Rey (Barcelona, 1974) trabaja como juntaletrasde fortuna, labor que equilibra con la docencia y la escritura de guiones. En el 2007 ganó el Premio Plácido al Mejor Guión de Género Negro en el IX Festival Internacional de Cine Negro de Manresa. En el 2012 publicó su primera novela, Aki y el misterio de los cerezos (Toro Mítico), y ganó el Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona con El honor es una mortaja (Tapa Negra). En 2015 llegó Siempre pagan los mismos (Alrevés), ganadora del Tormo Negro, y una nueva entrega de la saga japonesa Aki, El Misterio de la Gruta Amarilla (Quaterni). En el 2016 publicó el libro de haiku Mujyokan (Quaterni), la novela corta La puerta Sakurada (Ronin Literario) y Mal trago (Alrevés), y en el 2018, El samurái errante (Quaterni). Ese mismo año publicó su última novela negra, Justo (Alrevés), que ha sido nominada a varios premios, entre ellos el Hammet.

 

Soledad, de Carlos Bassas

Soledad, de Carlos Bassas del Rey por Graziella Moreno, edita Alrevés editorial

Sinopsis: El dolor por la muerte de un hijo es innombrable y se manifiesta de modos muy distintos. También lo hacen la soledad, el vacío, el miedo, la culpa y la rabia que traen consigo saber que esa vida ha sido arrebatada. De la noche a la mañana, Soledad se convierte en la madre muerta de una niña muerta. El inspector Romero, encargado de investigar el caso, vivirá su propio calvario tratando de descubrir la verdad. La de la muerte de la niña y otra que solo le atañe a él.

 

Reseña:Hace años, en un festival de novela negra preguntaban a los escritores si escribir era un dolor o un placer. La mayoría optaban por una u otra opción y cuando me llegó el turno, respondí que para mí, escribir es ambas cosas. Como puede serlo también leer. Leer historias como ésta.

Soledad es el título de una novela, es el nombre de una de sus protagonistas, es la dolorosa historia de dieciséis días, es el sentimiento que planea en todas las escenas. En la portada, un solitario árbol, con sus ramas desnudas, se recorta en un cielo gris y atrae la atención del lector, al que el autor no engaña en ningún momento. Le advierte, le avisa, le anticipa, que va a encontrar “la historia de un crimen, la historia de dos fantasmas, la historia de cuatro muertos” y un torrente de emociones que prometen no dejarle indiferente. Bassas lo consigue no solo con la crudeza de lo que cuenta, con esa manera de narrar, elegante, visual, con esas dos voces que se alternan, que escuchas en tu cabeza, una y otra vez. Soledad y Romero, Romero y Soledad, que llegan a obsesionarte, con las palabras justas, precisas, usadas a modo del cirujano que sabe que no puede equivocarse si quiere hacer bien su trabajo. Lo consigue porque es una historia real, un espejo en el que mirarnos, aunque puede ser que no nos guste lo que veamos, y en la que a medida que la lectura avanza, comprobaremos hasta qué punto somos víctimas de nuestros prejuicios:

Todo tiene su precio.
No pertenecemos a nadie.
No pertenecemos a nada.
Nada ni nadie nos pertenece, ni siquiera el agujero en el que nos entierran, tampoco el polvo que dejamos atrás”

La peor de las pesadillas para un progenitor es enfrentarse a la muerte de un hijo, a ese vacío, a esa nada, al reloj vital que se ha detenido para siempre. La parte más dura del trabajo de un policía enredado con su pasado, enfrentarse a la muerte de una adolescente que empezaba a transitar en un mundo de adultos, despojándose poco a poco de las capas de la infancia. Ese golpe tan cruel lleva a Soledad como madre, y a Romero como investigador, a embarcarse, cada uno con sus propias motivaciones, con sus lastres, con sus fantasmas, en esa búsqueda de la verdad, del por qué, del quién. Hallar a ese culpable contra el que dirigir la rabia, el dolor, el miedo y desde luego, la culpa. Y el autor advierte:

“No eres consciente aún de que la verdad no libera, sino que lo calcina todo a su paso”

Novela de lectura y de relectura imprescindible, para percibir, para comprender, para entender, en definitiva, que escribir va más allá de contar una historia, exige ese dolor y ese placer que vas a regalar al lector. Las historias son reliquias, fragmentos de un mundo preexistente que no han salido a la luz. La frase no es mía, es de Stephen King, y es la esencia del trabajo del escritor. Soledad, es ese fragmento de nuestro mundo que ha visto la luz gracias a Carlos Bassas. Disfrutadla.

Comprar: Soledad