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Reseña: Prohibido fijar cárteles, de Paco Gómez Escribano.

Prohibido fijar cárteles

Prohibido fijar cárteles, de Paco Gómez Escribano por Josevi, editorial Milenio.

“Si alguien hubiera esperado más efusividad después de tantos años sería porque no sabe que en el barrio, la efusividad, la alegría y todas las demás mierdas se fueron filtrando lentamente por las rendijas de las alcantarillas.”

Si alguien dentro de cincuenta años se dedicara a editar una antología de la novela negra en España de principios de este puto siglo XXI, perdón se me contagia el lenguaje de El Tije y de El Lejía, Paco Gómez Escribano constará sin duda como uno de los principales autores de este puto (otra vez) subgénero quinqui o como al susodicho le salga del bálano definir este tipo de historias.

Arrastra, como sin duda pasa en las anteriores novelas un humor tan sarcástico y pesimista que destroza los ánimos hasta del más pintado, sobre todo del de aquel que se cree que vive en un barrio medio-alto porque no quiere mirar atrás. Un nuevo mundo que los del barrio de Canillejas saben que es un invento de quienes quieren mantenerse alejados. Salieron de éste. Es su pena. Son muchos.

Un barrio real en el que a menudo se desprecia la vida, donde se desconoce la palabra “futuro” ni nada que se le parezca. Una hostia de realidad y de miseria, un mundo que la frívola televisión únicamente utiliza para mantener sus mierdas de audiencias y para mostrarnos aquello de lo que nos interesa mantenernos apartado, de lo que debemos de dar gracias de no pertenecer aunque hayamos nacido en su seno.

A groso modo la sinopsis sería la siguiente: El Lejía vuelve al barrio después de estar media vida en distintos destinos internacionales con su unidad en la Legión. En el bar del Chino se encuentra con el Tijeras, uno de sus antiguos amigos. A ellos se une el Pipo, otro antiguo amigo al que han soltado de la cárcel porque tiene una enfermedad terminal. Los tres tienen un turbio pasado de drogas y delincuencia que han dejado atrás. Ya solo quieren beber y estar tranquilos, pero la vida no es como se desea, sino como viene. Y una mafia rumana viene a alterar la concordia.

A mí, personalmente es una historia que me interesa, con unos personajes fascinantes y que gozan de algo que los demás no tenemos cojones (otra vez El Tije) de desprendernos: el miedo, el miedo a perder la poca miseria que poseemos, y que nuestro trío (El Tije, El Lejía y el Pipo) y algunos otros ya nos les queda, la miseria me refiero. Sería una liberación perder el miedo a perder. En el fondo no sé si es envidia.

Una novela que puede presumir de uno de sus criterios fundacionales, la crítica social. No sé si es una intención de Paco, permíteme, pero si no fue así tiene en este sentido su peso en oro. No todo es como nos lo enseñan. Este mundo, a pesar de los medios, continúa existiendo, al menos como a mí me enseñaron y nunca, nunca se deben olvidar las propias raíces aunque no sean encomiables.

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