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Reseña: Solo las bestias, de Colin Niel

Solo las bestias, Colin Niel (2019) por Graziella Moreno

Principal de los Libros.

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SINOPSIS: Évelyne Ducat, una mujer rica y caprichosa, ha desaparecido. Encuentran su coche en la carretera a un pueblo rural, donde malvive una comunidad de campesinos, tan solos y olvidados como las montañas nevadas que los rodean. Alice y Michel sobreviven a la rutina. Cuando ella entabla una relación amorosa con Joseph, otro de los ganaderos de la región, nadie sospecha que la muerte de Évelyne está relacionada. Pero los hilos que unen a lo habitantes del Causse son como los fríos vientos de las cumbres: implacables y destructores.

AUTOR: Colin Niel nació en 1976 en Clamart. Cursó Ingeniería Agraria y se convirtió en ingeniero especializado en la preservación de la biodiversidad. Dejó la metrópolis para instalarse en la Guayana Francesa durante seis años. A su regreso, se lanzó a escribir novelas negras con un fuerte trasfondo social y muy documentadas, inspiradas en una realidad cotidiana de fronteras permeables. Solo las bestias, ha ganado el Premio Polar del Quais du Polar 2017, Premio Polar Landerneau 2017, Premio Cabri d´Or 2017 y Premio Goutte de Sang d´Encre 2017.

RESEÑA: De las zonas rurales de Francia hasta África, a través de las voces de cinco personajes: Alice, Joseph, Maribé, Armand y Michel, Colin Niel nos lleva a un viaje sobre la condición humana, la soledad, la búsqueda desesperada del amor, la incapacidad para tomar las riendas de la propia vida, y en especial, las consecuencias que tienen nuestras acciones en los demás. La historia de cada uno de los protagonistas se halla entrelazada con las del resto, en una trama muy ingeniosa que engancha al lector desde el principio, no desprovista de crítica social, elemento esencial en la buena novela negra. Detrás de la desaparición de una mujer acaudalada, Évelyne Ducat hay muchas más cosas de las que parece en un principio; no es tanto una historia sobre el qué o el quien, ni tampoco vamos a asistir al curso de una investigación policial, sino al estudio profundo de cada uno de los personajes. Cada uno de ellos cuenta su historia en primera persona, son absolutamente creíbles y tienen una voz propia, entre las que destacaría la de Joseph, tal vez uno de los mejor trazados, y que refleja fielmente la soledad de la vida en alta montaña, en la que la vida y la muerte tienen otro sentido:

“Alí arriba, cuando la noche se instala de verdad, es lo peor. Es donde realmente te das cuenta, debajo de las sábanas, todavía a medio vestir en la cama grande en la que solo duermes tú, cuando sientes que se te cae encima la casa que la vida ha abandonado con los años.”

El abandono de las instituciones, la transformación de las explotaciones ganaderas, la dependencia de las ayudas europeas, se reflejan fielmente en esta novela:

“Lo que vemos son las familias destrozadas, las parejas que se separan porque la señora quiere tener un hijo mientras que el señor quiere un nuevo establo, los hombres que se deprimen por el peso del trabajo, los jubilados que se dejan morir cuando pierden a sus esposas y los hijos que huyen de la región”.

El estilo es sencillo, directo, empañado por una traducción que a veces desconcierta al lector, pero que mantiene el interés hasta el final. No es sencillo crear las piezas del puzle que componen esta novela y colocarlas en el lugar adecuado. Colin Niel lo consigue con nota hasta la última frase.

 

Reseña: El aspecto del diablo, de Craig Russell

El aspecto del diablo, de Craig Russell

El aspecto del diablo, de Craig Russell por José Rasero Balón.

El emperador del Sacro Imperio y rey de Bohemia, Carlos IV, concedía audiencia en un pequeño habitáculo con un trono y dos grandes ventanales detrás. De tal forma, intimidaba a quien se sentara frente a él, al mantener su rostro en la oscuridad. 

Algo semejante realiza Craig Russell con los lectores de “El aspecto del diablo” (Roca Editorial. 2019). Deslumbrarnos con las sombras de la trama. Intimidarnos. Hacernos descubrir en la oscuridad de la novela, poco a poco, la maldad que habita en todos nosotros, de forma individual o colectiva.

La ciudad de Praga y un castillo en medio de la abigarrada y espesa naturaleza de Bohemia Central son el perfecto escenario para esta novela de trazas góticas y de suspense psicológico, que se estructura al tiempo con imprescindibles elementos del noir. La fecha, 1935, resulta también fundamental: la República Checoslovaca apenas tiene 17 años de existencia, y en el corazón de Europa está naciendo un gran mal en forma de nazismo, cuya ola expansiva alcanza a la joven República con la formación del Partido Alemán de los Sudetes, que buscaba integrar el país en la Alemania nazi.

Son los componentes –junto a los mitos y la cultura de Europa Central– sobre los que se construye esta historia acerca de la locura y la depravación humana, que avanzará a través de dos líneas argumentales.

En Praga, un terrible asesino, apodado por la prensa como “Delantal de cuero”, parece imitar los crímenes de Jack el Destripador. El capitán de la policía, Lukas Smolak, en su desesperación por localizar al culpable, recurrirá –aconsejado por el forense Vaclav Bartos– a los médicos de Hrad Orlu, sanatorio psiquiátrico donde están confinados Los 6 diabólicos, los asesinos más horripilantes de Europa Central.

De forma paralela, Viktor Kosarek, un joven e idealista psiquiatra, alumno de Carl Jung, es contratado por la dirección de Hrad Orlu. En el castillo, Kosarek empleará una técnica revolucionaria para tratar de llegar al origen de la maldad humana: la narcosíntesis. El suministro de drogas servirá para reducir el control del ego y ahondar en lo más profundo de las mentes de Los 6 diabólicos, mediante entrevistas.

Cada línea argumental se alimenta a su vez de subtramas que enriquecen la novela y dan mayor fuerza a unos personajes ya de por sí bastante sólidos. Es, en definitiva, una novela de enorme calidad. Como dije más arriba, el autor nos deslumbra y nos intimida. Con oficio. Nos entretiene, en el mejor sentido del término (prodesse et delectare). Una novela oscura y profunda, con un brillante trabajo de documentación, ambientación, ritmo, trama y personajes. 

En lo que se refiere a su resolución, a su final, cada lector tendrá, es obvio, su propio parecer. Solo diré que el mío no es del todo positivo.

Craig Russell

Craig Russell (Fife, Escocia, 1956) ha sido agente de policía, corrector de textos en una agencia de publicidad y director creativo. Es autor de la exitosa serie que protagoniza Jan Fabel, ambientada en Hamburgo y de la que Roca Editorial ha publicado cinco novelas: Muerte en Hamburgo, Cuento de muerte, Resurrección, El señor del Carnaval y La venganza de la valquiria.

Russell es también el autor de la serie negra ambientadas en el Glasgow de los años 50 y protagonizada por Lennox, un exsoldado canadiense metido a detective privado. 

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Reseña: Sin dejar rastro, de Haylen Beck

Sin dejar rastro – Haylen Beck

Sin dejar rastro ~ Haylen Beck – Salamandra Black por Luis V

Si quieres leer una novela muy adictiva, la tienes delante. Te lo pongo al principio, para que no tengas excusas si no tienes tiempo de seguir leyendo. Si te van otro tipo de novelas recuerda que la curiosidad mató al gato, así que ni te arriesgues a leer sus primeras páginas porque cuando muerde ya no suelta. No me hago responsable si al acabar eres otro, así que lee bien el prospecto: «Sin dejar rastro puede producir efectos secundarios en el lector que le hagan permanecer dentro de la novela una vez la haya terminado; las secuelas desaparecerán con el tiempo de manera inversamente proporcional a la intensidad de la lectura efectuada». Creo que te va quedando claro, pero ten en cuenta que el ritmo no lo vas a marcar tú, así que abróchate bien el cinturón que puede haber curvas. Por cierto, si las últimas 250 páginas te las metes de un solo golpe no pienses que tienes superpoderes, a mí también me pasó y soy un mindundi.

Podría seguir bordeando la historia o pegarle un giro brusco y soltarte de sopetón los acontecimientos más inquietantes, incluso adelantarte el desenlace final, y la novela no perdería demasiado interés; a pocos capítulos que lleves leídos en tu mente solo habrá un posible final, y si no fuera ese no creo que quieras volver a leer a este autor. Por cierto, si no te suena Haylen Beck no te preocupes, su propia madre hubiera dicho lo mismo hasta hace poco al oír ese nombre de mujer con el que Stuart Neville firma las novelas cuya trama se desarrolla fuera de Irlanda del Norte. Sin dejar rastro es la primera de ellas, un thriller que transcurre en los Estados Unidos de América, concretamente en un imaginario y polvoriento pueblo del desierto de Arizona.

Ahora fíjate en la portada. La de los labios rojos es Audra Kinney, y va en busca de un futuro mejor lejos del control inmisericorde de su marido. En el asiento trasero van sentados sus dos hijos. Cuando veas que su sonrisa se arruga, tendrá a sus espaldas a uno de esos sheriffs de las películas americanas, con la sirena y rotativos puestos conminándola a detenerse. En el maletero una bolsa con un poco de hierba para fumar hará que el menda la cachee, engrillete e introduzca tras la mampara del coche rotulado que representa la ley, y justo antes de abandonar el lugar verá como la ayudante del patrullero aparece en otro coche y se lleva a sus hijos. Excepto los tocamientos del cacheo la cosa tiene cierta lógica, pero cuando Audra pregunta a dónde se han llevado a sus hijos, la respuesta del sheriff le hace entrar en pánico: ¿QUÉ NIÑOS? Te recuerdo que en la novela tu mente estará alojada dentro de la cabeza de esa mujer, y que tendrás una preocupación seria por lo que les pueda estar pasando a sus hijos, así que si te parece poco lo que lleva encima imagínatela cuando se entere de que es la principal acusada de la desaparición de los menores; la situación es tan terrible que sin figurar en primer plano permanecerá patente en toda la novela. La noticia saltará a los medios de comunicación y el pueblo se llenará de prensa, llegarán los chicos del FBI y empezarán a cobrar importancia personajes locales antes ausentes, y otros que solo conoceremos de forma indirecta, como los expertos en análisis de conducta. También aparecerá en escena un miembro del crimen organizado chino (personaje que podía haber dado mucho más de sí) al que todo aquello no le suena tan raro.

Como ya se me acaba el folio, tan solo apuntarte: que ninguno de los personajes está por estar; que Haylen Beck limita sus movimientos creándoles necesidades que retroalimentan la intensidad en cada capítulo; que el linchamiento mediático que presenciarás te hará ver con otros ojos las noticias del telediario; y que Sin dejar rastro es una novela de ficción, pero los autores intelectuales del delito, verdaderos artífices de disfrutar de la angustia ajena, están entre nosotros, así que fíjate bien en quién tienes al lado.

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