Una historia de policias, de Esteban Navarro

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Una historia de policías, de Esteban Navarro (PLAYA DE ÁKABA) por LUIS V

Una de las frases atribuidas a Stephen King que más me llama la atención, por controvertida, es ésta: «cada libro que escoges tiene su propia lección o lecciones, y muy a menudo los libros malos tienen más que enseñar que los buenos»; tenerla en mente, en nada mejora la calidad de la lectura, pero valorada en su conjunto, el regusto final puede llegar a compensar el tiempo invertido. No fue sin embargo esta cita del americano el acicate para continuar leyendo «Una historia de policías», sino un cuestionario respondido por el propio Esteban Navarro en la revista Fiat Lux, en el que aseguraba, entre otras, estas dos características suyas: que en sus creaciones comienza por el final y luego va desarrollando la historia, y que no corrige mucho. Había que llegar hasta el final, aunque sólo fuera por una cuestión metaliteraria.

Cinco policías nacionales de la Comisaría de Huesca se ven implicados en el asesinato y posterior ocultación del cadáver de un conocido delincuente. Antes de coincidir en ese destino, lo habían hecho en la Escuela de Policía, desde donde mantenían una amistad que se había acentuado por su complicidad en la realización y/o posterior encubrimiento de acciones cometidas al margen de la ley en otras plantillas. Sus silencios ocultan las maquinaciones urdidas para salir airosos de delitos de drogas, atracos a bancos, detenciones ilegales y pederastia, entre otros, pero ahora les toca lidiar con un delito de sangre, y cuando el miedo emerge, surge la desconfianza.

Lorenzo es uno de estos cinco policías, y quien nos narra en tiempo pasado la novela, presentándonosla de manera lenta y poco ordenada, alternando los primeros momentos tras conocer el asesinato, con un baile de fechas en el que relata las peripecias de los cinco hasta llegar a Huesca. Este primer tercio de la novela se torna pesada, al no avanzar apenas la trama, y prodigarse el autor en acontecimientos y anécdotas personales y profesionales de unos personajes que tal y como han sido presentados, en esta primera fase cuesta trabajo identificar.

«Me reí solo de pensar que en algún momento de la noche habría tres policías de judicial con el cadáver de un delincuente que había matado uno de ellos en el maletero de su coche, y dentro de la comisaría de policía.»

En el segundo tercio de la obra hay un cambio substancial, tornándose ésta más propia del género cómico. Sus personajes deciden llevar el cadáver a la Comisaría para extraer las balas antes de hacerlo desaparecer; allí hay cámaras grabando, compañeros trabajando, y ellos paseándose, con las ropas encharcadas de sangre, sin levantar la más mínima sospecha, emulando escenas propias de «Los hombres de Paco», aderezadas con bromas sin gracia y comentarios poco creíbles:

«Si nos viera un inspector de seguridad ciudadana con el cadáver de Dull, él creería a pies juntillas cualquier interpretación que le diéramos.»

Las últimas 100 páginas, desenlace de la novela, cobran mayor intensidad y la cosa se pone seria; en la Comisaría de Huesca han denunciado la desaparición del finado y los policías de esa plantilla han de investigar el caso. Con las pistas que han ido dejando por el camino parece evidente lo ocurrido, pero no lo sabemos todo, y el autor nos desvelará datos que darán otro sentido a esta aventura.

Desconozco si tal y como respondió en el citado cuestionario, Esteban Navarro, también comenzó esta historia por el final, lo que sí que es cierto es que es su parte más lograda. Respecto a que corrige poco, se nota; y aunque cada lector ha de ejercer su propio análisis, valga a modo de anécdota, la de la última página, donde tras confesar uno de los protagonistas haber matado a Dull, firma la declaración varios meses antes de que éste echara el último aliento.

Una historia de policías, poco creíble, pero suficiente para comprender lo fácil que es poner en entredicho los pilares de la amistad; una historia en la que, parafraseando a Stephen King, el buen observador tendrá muchas cosas que aprender.

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